He de reconocer que la armadura me quedaba estupendamente, ese viejo la habia ajustado a mi medida perfectamente, cosa que me parecia increible ya que ni siquiera me habia tomado la talla ni nada, estaba ahora impoluta y la habian arreglado bien
La pechera de la armadura era de un color azul muy oscuro, protegia bien hasta el cuello y en la parte de la espalda habian colocado un trozo de cuero que se ajustaba a la nuca, todo y que era duro en esa parte, en la zona cervical era mas blanda con lo cual se podia girar bien el cuello permitiendo mirar a todos lados sin ningun problema, era dura en la parte del pecho, abdomen, costillas y riñon pero mas blanda a los costados, lo cual le daba cierta flexibilidad, los guanteletes estaban cosidos a unos guantes sin dedos lo que ofrecia movilidad y tacto, en el dorso del guante habia cosido otro trozo de cuero para proteger la mano y lo acompañaba un brazal que cubria todo mi antebrazo, el casco era muy parecido al tipico casco de caballeria, una pieza fija que cubria todo el craneo hasta la frente con unos agujeros en los laterales a la altura de las orejas donde podria caber a duras penas el dedo meñique de un niño, en la parte de la frente habia una mascara tan dura como el casco en si que simulaba la cabeza de un lobo, la cual se podia subir y bajar a voluntad, sin duda una armadura perfecta para un saltatrampas, lo unico que no me convencia era lod e la mascara, pero pensándolo detenidamente cualquiera que viera algo asi salir de entre las sombras de repente tendria que asustarse bastante, el viejo se accerco a mi mirándome de arriba a abajo
-la armadura del acechador- dijo de golpe -mi difunto hermano la llamaba asi cuando se la veia puesta a nuestro padre con ella puesta, realmente no me gusta desprenderme de ella pero todo deve tener una utilidad en este mundo y esta armadura fue fabricada para proteger a un saltatrampas, de seguir en el almacén acumulando polvo se combertiria en algo sin razon de existir y mi difunto padre el cual la creo se revolveria en su tumba- tras decir esto senti un profundo respeto por la armadura que ahora llebaba puesta y senti que dos platas no eran pago suficiente por ella, pero de ofrecerle mas dinero pro ella ahora que el trato estaba cerrado me volveria completamente indigno de llebarla puesta, un saltatrampas nunca da dinero de mas, tan solo devia honrarla cada vez que me la pusiera y cuidarla como un tesoro. Me quite el casco, le di la otra mitad del dinero y tras una leve reverencia me fui de alli.
Con mi nueva armadura y con las armas en perfecto estado ahora si que tenia el aspecto de un saltatrampas profesional, me senti completamente distinto, por alguna razon el llebar una armadura puesta e ir con unas armas bien afiladas me hacia sentir bien, me sentia preparado para cualquier cosa que me pudiera encontrar, aunque aun me faltaba encontrar un buen grupo que me aceptara y para ello pocos sitios habian donde ir, aparte de la cofradia de ladrones habian algunos locales que servian de guarida para grupos de aventureros y mercenarios conocidos como "clanes", en esos locales tenian tablones de anuncios que mostraban diferentes tipos de trabajos y luego habian algunas posadas donde tambien tenian dichos tablones donde solian ir los grupos pequeños, esta última era la única opcion ya que como es evidente al local de un clan solo podian entrar sus miembros y para perteneces a uno de ellos tenias que recibir una invitacion suya, asi que me dirigi a una de esas posadas, era un sitio bastante grande y dentro estaba lleno de gente muy bien armada, con buenas armaduras y armas de diferente procedencia y aspecto, hermosas camareras corrian arriba y abajo llevando de un lado a otro bandejas llenas de comida y jarras de cerveza y vino, sonriendo a los clientes que esperaban su comida o bebida y dando bofetadas como para hacer llorar un ogro a todo aquel que no supiera tener las manos quietas, se escuchaban por todas partes gritos y charlas animosas e incluso habian algunos tipos cantando canciones de taberna que tanto hacian mencion de los placeres de la cerveza como hacian mencion de los encantos de alguna camarera, un ambiente realmente alegre, era como estar en otro mundo, me acerque al tablón de anuncios y me pare un momento a ver que habia escrito alli, tras un rato me senté en una pequeña mesa que habia en el fondo de la posada, la mesa en cuestion estaba bastante a la vista a lo cual se me podia ver perfectamente aun siendo una zona oscura, sentándome en una zona asi pretendia que se supiera mi profesión.
Al cabo de un buen rato de estar sentado alli 5 hombres entraron con cara de pocos amigos, a la cabeza habia un hombre muy alto que vestia una armadura de placas, en el costado llevaba una espada larga y en la espalda un escudo, parecia de unos 30 años y llebaba un larguisimo bigote negro como el azabache el cual le daba un aspecto tosco, detrás de el le seguian dos hombres mas, ambos iban vestidos con túnicas, el de la derecha llevaba una capucha puesta y no se le veia bien la cara, su túnica era de un color granate y estaba bastante bien cuidada, llebaba también un largo bastón y una daga atada al cinto, el dela izquierda me dio impresión nada mas verlo, al contrario que el de la capucha este llevaba las manos y la cabeza vendadas y tan solo se le podia ver un ojo el cual miraba hacia todos lados sin parar, su túnica deducí que en su dia era de color blando y digo deducí por que al verla me dio la impresión de que si se la quitara esta podria mantenerse rigida de lo sucia y desgastada que estaba, atada al cuello llevaba una cadena con un colgante de un simbolo religioso, detras de ellos aparecio con cara entristecida un elfo, este iva ataviado con una armadura de cuero de color verde que parecia simular las hojas de un arbol y unos pantalones de tela de un verde mas oscuro, a su espalda llevaba un arco de hermoso aspecto y en el cinturon dos espadas cortas, a su lado andaba sigilosa una enorme pantera de brillante pelaje y mirad profunda y al fin cerrando la marcha entro un hombre aun mas alto que el primero y de espaldas mucho mas anchas, este ultimo iba bien afeitado y tenia un porte noble, no llebaba casco y lucia una larga melena atada con un cordel, vestia una enorme armadura completa la cual relucia como plata y oro y en la espalda llevaba una gran espada, lentamente el grupo de recién llegados fueron sorteando mesas hasta encontrar una vacia y comenzaron a hablar de algo que con el gentio no llegue a oir.
Un tipo de la mesa de al lado empezo a reir a carcajadas y vocifero -¡¡¡dos dias compañeros, han batido un nuevo record!!!- y tras una carcajada general pude ver como el hombre del bigote calmaba a sus compañeros, el hombre que iba todo vendado miro hacia aquel tipo y dijo algo que no llegue a oir bien, tras lo cual el hombre que se burlo de ellos se levanto de golpe y trato de desenvainar su espada a lo cual el hombre de la armadura completa se levanto también, se puso entre los dos y con tan solo lanzarle una mirada consiguio que se le pasaran las ganas de iniciar una pelea, el alborotador se dirigio a sus hombres y les dijo que se levantaran que se marchaban de ahi y justo antes se volvió hacia el grupo de recien llegados y vocifero -yo de vosotros lo dejaria ya y me iría de esta ciudad para siempre, no encotrareis ningun otro saltatrampas que quiera trabajar con vosotros, ¡traeis mala suerte!- no sabia bien a que venia todo esto, pero escuche lo que necesitaba oir "encontrar saltatrampas, trabajar con vosotros" con esto tenia suficiente, cierto es que no me inspiraba mucha confianza eso de "traeis mala suerte" pero me parecieron un grupo de fiar, el guerrero del bigote parecia haber vivido mil batallas y haber salido bien parado de todas ellas, lo otro que me impresiono fue la armadura del otro guerrero, habia oido de guerreros que llevaban ese tipo de armaduras, pero nunca habia visto ninguna con mis propios ojos, mas que nada por que por que eran increiblemente caras tanto su compra como su manutención y mucho mas su fabricacion y aunque solia tener ese porte que suelen tener los nobles tanto por su musculatura la cual se podia adivinar debajo de tanto metal como por su mirada, estaba claro que no era de los que se mantenian lejos de la batalla vociferando ordenes a sus hombres, no, esa es la mirada de alguien acostumbrado a luchar en primera linea y en cuanto al elfo, bueno de todos es sabido que no hay mejor arquero en el mundo que un arquero elfo, de los otros dos... bueno aun tendria que conocerlos, a ninguno de ellos se les veia la cara y al lado de sus compañeros se les veia bastante desgarbados.
Me levante tranquilamente de mi mesa y me acerque hacia ellos los cuales me miraron de arriba a abajo -e oido que estais buscando un saltatrampas, pues bien yo estoy buscando trabajo- el tipo de la armadura completa empezo a reirse a carcajadas, cuando termino me miro e intento decir algo, cosa que no pudo devido a que le volvio a entrar otro ataque de risa, estaba ya empezando a ofenderme cuando el hombre del bigote me miro con cara seria y me pregunto si no era un tanto joven como para querer dedicarme a esto, a lo cual le conteste que no seria la primera vez que acompaño a un grupo en sus trabajos y seguia vivo -venga ya muchacho, si seguro que tu espada reluce tanto como tu armadura nuevecita, dudo que un crio como tu no haya ni siquiera conocido mas compañia femenina que la de su madre- contesto el hombre de la armadura completa -por su rostro puedo decir sin temor a equibocarme que e conocido a mas mujeres y les e echo pasar mejor noche yo con mi juventud y vigor que usted con toda su edad- le conteste con una maliciosa sonrisa, el hombre del bigote por fin sonrio mientras el hombre de la armadura volvio a soltar otra risotada, el elfo que habia sentado al lado del hombre de la capucha me dijo en un tono de voz que me sonaba cristalino que agradecian mi proposicion pero que esperaban a alguien de mayor experiencia en este campo, tras decirme esto me sente en una silla que habia libre en la mesa donde estaban sentados -en este momento dudo mucho que encontreis otro saltatrampas en esta ciudad, lo mejor es sin duda que me acepteis entre vosotros, no estoy buscando una recompensa por un trabajo corto, lo que busco es un buen grupo con el que asociarme, podeis cojerme de prueba y si cumplo vuestras expectativas vosotros mismo decidireis mi pago y os aseguro de que soy vuestra mejor opcion-
tras decir esto el grupo se intercambiaron miradas y al fin el hombre del bigote hablo -mi nombre es Martin Selenus, el hombre de las vendas se llama Tharuk, sacerdote de la diosa de la curacion el cual si no fuera por el no habriamos salido enteros de muchas de nuestras aventuras, el de la túnica granate es Merphin, mago arcanista, nuestro compañero elfo es Angërel y el grandullon se llama Konrad Gudulan, pero nosotros le llamamos "Bon" ¿por que nombre devemos conocer a nuestro nuevo compañero?- tras oir esto sonreí y conteste con un simple "Tenan, un placer".
domingo, 28 de marzo de 2010
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