lunes, 22 de marzo de 2010

3 - La decision

Desperte lentamente y me quede un rato mirando la habitacion, tarde un poco en reaccionar pero al final recordé lo que ocurrio el dia anterior, pese a mis primeras preocupaciones esta fue una noche muy tranquila y habia dormido plácidamente y del tirón, revise primero mi bolsa y conté el dinero con tranquilidad, estaba todo quitando el precio de la habitación en la que habia pasado la noche, volvi a guardar mi dinero en la bolsa y empece a vestirme con pereza, una vez vestido me acerque a un mueble que contenia un barreño y una jarra de agua y me lave la cara para acabar de despertarme del todo y nuevamente volvi a sentarme en la cama a reflexionar sobre lo que habia ocurrido.

El dia anterior le di el mapa a la vieja rata asi que la base de esa futura cofradia ya no existiria, los miembros que hubieran encontrado alli habrian sido pasados a cuchillo y sus tesoros pasarian a engordar la fortuna de la vieja rata, con el dinero con el que habia pagado por mi trabajo podria pasar bastante tiempo tranquilo asi que lo mejor seria pasarse unos dias viviendo perezosamente, sali de la habitacion y me dirigi a la cantina a desayunar, me sente en una mesa y comence a devorar un gran trozo de pan con una cantidad quizas excesiba de mantequilla cuando sin querer escuche hablar a unos tipos que estaban sentados en una mesa detras de mi

-¿has visto el cadaver de ese chico?- -si, resulta realmente horrible, su cuerpo estaba clavado en una pared y delante del cuerpo habian empalado su cabeza y por el aspecto que tenia le habian propinado antes una tremenda paliza, ¿quien demonios es capaz de hacerle eso a un chiquillo? apenas podia tener 14 o 15 años- -por lo que e oido era un ratero bastante conocido en la ciudad, seguramente a tocado las pertenencias de alguien que no devia- -todo y asi no me puedo imaginar que o quien a podido robar para que le mataran de esa manera y trataran su cadaver asi, he perdido el apetito para un mes-

tras escuchar eso me levante de golpe, deje rapidamente unas monedas de cobre encima de la mesa y me fui corriendo, no habia duda, eso era una advertencia de la vieja rata para los miembros de esa cofradia a medio formar a la cual yo habia estado investigando su guarida, por lo que decian el chico tenia mas o menos mi edad asi que tenia que descubrir quien era. No fue dificil encontrar el lugar ya que habia mucha gente aglomerada alli y habia un grupo de guardias intentando despejar la zona, cuando llegue habian tapado la cabeza con una tela y estaban intentando descolgar el cuerpo de la pared, la ropa que vestia ese cuerpo me sonaba, me sonaba demasiado lo cual no era bueno, comence a temblar, sentia sudores frios, note un nudo en el estomago y mi saliva se me antojaba como una pelota a la hora de tragar, sin poder frenarme corri hacia la tela que tapaba la cabeza y la destape, !era Dabrig¡ tras ver su cabeza cai de espaldas, me levante rapidamente y corri hacia un callejon y alli mismo eche la tostada, la mantequilla y la cena del dia anterior, no podia ser, Dabrig era miembro de esa cofradia que amenazaba a la vieja rata, no podia creermelo, justo el dia anterior me comento que tenia un trabajo... un trabajo para la vieja rata que le prometio una cantidad de dinero inusual, la cosa estaba clara ahora, la vieja rata aun no sabia quien eran los conspiradores, si me envio a mi era seguramente para probarme, seguramente tenia a alguien que nos habia estado siguiendo a todos los no miembros desde hacia tiempo para cercionarse, en todo caso ahora estaba claro que si que estaba en peligro, si haba echo esto con el cadaver de Dabrig era para avisar a todos los conspiradores que se inicaba una caza y purga en esta ciudad y tanto si descubrian que habia sido yo el que habia dado ese mapa a la cofradia como si alguien me relaciona con Dabrig en un momento de que la caza se hiciera demasiado generalizada por el motivo que sea.

Al principio pense en irme a alguna ciudad cercana, pero si estaban tambien implicados en el asunto la guerra tambien me atraparia alli, los unicos que suelen ser evitados o en el menor de los casos los ultimos a investigar suelen ser los saltatrampas de los grupos de aventureros y mercenarios ya que siempren van por libre sin ningun interés en las cofradias e incluso suelen trabajar para lideres de ciudades o hasta el mismisimo Duque en ocasiones, no me quedaba otra opción, tenia que unrime a algún grupo como saltatrampas para evitar ser relacionado con todo esto o si mas no para apartarme de las calles y de ojos mal intencionados, no me hacia mucha gracia la verdad, unirme a un grupo bien podia significar que evitaba morir cruelmente en la ciudad para morir cruelmente a manos de ves a saber que criatura, no, sin duda no podia unirme al tipico grupo de novatos con los que e ido anteriormente ya que seria una muerte segura, para que la cosa fuera bien tenia que unrime a un grupo de veteranos que acabaran de perder a su saltatrampas y necesiten de otro para continuar con lo que fuera que estuvieran haciendo, para convencerles necesitaba que me tomaran en serio asi que debia prepararme bien, con mi actual aspecto me tomarian como a un muerto de hambre en busca de gloria o de sus saquillos, por suerte ahora tenia dinero y aunque en estas cosas no me quedaba otra.
Aun medio mareado por lo que acababa de ver fui andando con fingida tranquilidad hacia el que ahora se le conocia como el barrio de los mercenarios, en ese barrio era donde se encontraban los herreros, peleteros y artesanos de esta ciudad y todos los aventureros o mercenarios solian ir alli a comprar o a poner a punto sus armas y armaduras, principalmente esa era una mala zona para "cazar" asi que no me tenian demasiado visto y habian pocas probabilidades de que alguien me conociera o me relacionara con Dabrig o la rata de manera que podia estar "medianamente" tranquilo, mi primera parada era la peleteria de los hermanos Traps, esa tienda era bastante conocida, sus dueños habian sido saltatrampas tiempo atras asi que fabricaban unas excelentes armaduras de cuero endurecido ideales para el oficio, ligeras, discretas y lo mejor, podias andar tranquilamente con ellas puestas que no emitias ningun sonido, lo único es que al ser antiguos ladrones el regateo hasta conseguir un precio digamos mucho mas barato era completamente imposible, aun asi era sin duda el mejor sitio para comprar una buena armadura.

Tal cual entre en la tienda comence a mirar a mi alrededor, el sitio estaba lleno de piezas de cuero y de todas partes emanaba un fuerte olor a cuero que llegaba incluso a marear, pegadas a la pared habian muñecos con diferentes armaduras de cuero para exibir sus craciones y en unas repisas se veian diversos cascos de diversas formas y motivos, se habia puesto ultimamente muy de moda entre los aventureros el llebar cascos que representaran algun animal o criatura, pretendian con ello que fuera como una marca de identidad para que la gente al ver el casco dijera !anda, ese es el tipo que hizo tal o cual cosa! sin duda eso estaba bien para poder presumir en la taberna o para intentar llevarte a alguna moza a la cama pero personalmente no le veia ninguna utilidad real en el trabajo, al contrario, era como si tubieras una enorme flecha apuntando a tu cabeza con un cartel que pusiera ¡ey mirame soy un famoso ladrón, pero no te fijes mucho en mi que si no no podre esconderme entre las sombras para poder darte una puñalada cuando menos te lo esperes! a saber la cantidad de imbeciles que habran muerto por semejante estupidez. Mientras estaba ensimismado mirando un casco con forma de cabeza de lobo escuche una voz que me saco de mis pensamientos, era uno de los dueños, el tendero era un hombre ya mayor de aspecto muy desgastado que me miraba sonriente

-¿buscas algo en particular?- me pregunto con su desdentada sonrisa, el explique que necesitaba una de sus armaduras silenciosas, de un color que fuera de un tono cuanto mas oscuro mejor, el hombre me miro de arriba a abajo y soltó una risotada -vaya, tenemos un nuevo saltatrampas en la ciudad, tenemos todo tipo de armaduras y de entre todas ellas nuestras armaduras silenciosas son las mejores pero tambien las mas caras ¿no te vendria mejor empezar con una armadura ligera y mas adelante comprar otra de mejor?- estaba claro que con mi aspecto no podia esperar otras palabras, pero e de reconocer que en el fondo eso me molesto un poco -el dinero no es ningún problema, mi vieja armadura se a literalmente derretido y necesito otra nueva- le respondi con una sonrisa algo forzada intentando parecer un saltatrampas curtido que acaba de volver de un sitio peligroso, el tendero se rasco la barbilla -humm ¿estais acabando con esa plaga de babosas eh? si, he oido que se estan volviendo un problema, derriten todo lo que tocan y lo consumen, asi te han dejado- parecia que habia colado y yo tambien habia oido que se habian avistado babosas en algunas granjas cercanas asi que tan solo respondi con nun tranquilo "si, son un autentico incordio" -bueno, tengo lo que necesitas, si esperas un momento te lo traeré enseguida- y dicho esto se metio para la rebotica, al cabo de un buen rato volvio con una armadura llena de polvo -la verdad es que no me esperaba poder vender esta armadura, es demasiado pequeña para muchos de los clientes que vienen aqui, vamos, pruebatela y si te gusta te la limpiare y ajustare a tu medida- poco a poco me fui poniendo la armadura no sin la tipica torpeza de aquel que nunca se habia puesto una lo cual devio delatarme por completo -mmm parece que te aprieta un poco, bueno tiene facil arreglo, pero claro esta, si te la voy a limpiar y a ajustar para ti tendras que pagarme la mitad por adelantado y la otra mitad cuando vengas a bucarla- mientras movia lentamente un brazo en circulo le pregunte por el precio, el hombre volvio a sonreir y contesto con un tajante 5 de plata muchacho, je, era evidente que el viejo me queria timar, -esto no vale ni de lejos 5 monedas de plata, para empezar es evidente que es de segunda mano, esta llena de polvo y algunas partes estan muy desgastadas, esta calro que la han arreglado muy bien pero es muy vieja, el precio tendria que ser como mucho de 2 monedas de plata- al decir esto el hombre me miro con una expresion de incredulidad y de nuevo solto otra risotada - bien muchacho, prueba superada, al principio creia que eras un novato mas amigo de cojer y salir corriendo que de actuar con la elegancia tipica de un buen saltatrampas, pero tienes un buen ojo para la mercancia asi que eres sin duda un profesional de este viejo oficio, la armadura es tuya por 2 monedas de plata y espero que la cuides bien, esta armadura la fabrico mi propio padre y yo mismo la herede, siempre me a traido suerte, vuelve en una hora y la tendre lista y bueno, como e dicho antes tendras que pagarme por adelantado- con una triunfal sonrisa deje encima del mostrador una moneda de plata y tras dedicarle una leve reverencia sali de la tienda, ahora que ya tenia mi armadura encargada solo me faltaba un par de cosas mas, la primera, poner a punto mis armas y para ello me fui hacia una pequeña herreria donde solia ir de tanto en tanto para que me pusieran a punto mi espada cuando la habia tenido que usar y tenia alguna melladura.

Tiempo atras, antes de verme obligado a ser un ratero, le pregunte si necesitaba algún aprendiz pero ya tenia un par a su cargo asi que se esfumo mi intencion de dedicarme a un oficio mas honrado, dicha herreria no estaba en el barrio de los mercenarios, de echo se le conoce como la herreria mas antigua de la ciudad lo que le daba personalmente cierto encanto, tras dar un tranquilo paseo entre y salude, a mi encuentro salió uno de sus aprendices, era un poco mayor que yo pero a diferencia de mi el tio tenia unos brazos como para tumbar caballos a puñetazos conseguidos tras estar durante años trabajando en la herreria, el joven aprendiz me saludo con una sonrisa, normalmente era el el que se encargaba de poner a punto mi espada, el maestro parecia no estar alli en ese momento pero tampoco me importo demasiado ya que sus trabajos eran buenos. Deje mi espada a su cuidado, me dijo que estaria lista antes del anochecer ya que por lo visto tenia otros tantos trabajos y no podia ponerse a ello enseguida, pero al menos prometio tenerla lista para hoy, la daga preferia no dejarla alli ya que no es buena idea ir completamente desarmado, cierto es que aun me quedaria la daga que llebaba oculta en la bota y los cuchillos lanzables, pero personalmente prefiero que las armas ocultas sean fieles a su nombre.
Aun faltaba un buen rato para que mi armadura estubiera lista, asi que me fui a uno de mis escondites donde tanto solia pasar algunas noches que no habia logrado botin suficiente como para pasar la noche en una posada, como para ocultarme cuando juzgaba conveniente que no se me viera demasiado por las calles como es el caso y me puse a afilar el resto de mis armas con una piedra de afila que consegui del cadaver de un guerrero tiempo atras. Mientras afilaba uno de mis cuchillos volvi a recordar a Dabrig, era un cretino si, pero nos conociamos desde hacia mchisimo tiempo y por muy cretino que fuera muchas veces fue la unica compañia y aliado que e tenido en las calles y un buen compañero al fin y al cabo con el que me he echado muchas risas y e compartido algunos buenos y malos momentos, cuando me di cuenta las lagrimas me salian a borbotones la sonrisa burlona que vi el dia anterior fue su ultima sonrisa.

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