He de reconocer que la armadura me quedaba estupendamente, ese viejo la habia ajustado a mi medida perfectamente, cosa que me parecia increible ya que ni siquiera me habia tomado la talla ni nada, estaba ahora impoluta y la habian arreglado bien
La pechera de la armadura era de un color azul muy oscuro, protegia bien hasta el cuello y en la parte de la espalda habian colocado un trozo de cuero que se ajustaba a la nuca, todo y que era duro en esa parte, en la zona cervical era mas blanda con lo cual se podia girar bien el cuello permitiendo mirar a todos lados sin ningun problema, era dura en la parte del pecho, abdomen, costillas y riñon pero mas blanda a los costados, lo cual le daba cierta flexibilidad, los guanteletes estaban cosidos a unos guantes sin dedos lo que ofrecia movilidad y tacto, en el dorso del guante habia cosido otro trozo de cuero para proteger la mano y lo acompañaba un brazal que cubria todo mi antebrazo, el casco era muy parecido al tipico casco de caballeria, una pieza fija que cubria todo el craneo hasta la frente con unos agujeros en los laterales a la altura de las orejas donde podria caber a duras penas el dedo meñique de un niño, en la parte de la frente habia una mascara tan dura como el casco en si que simulaba la cabeza de un lobo, la cual se podia subir y bajar a voluntad, sin duda una armadura perfecta para un saltatrampas, lo unico que no me convencia era lod e la mascara, pero pensándolo detenidamente cualquiera que viera algo asi salir de entre las sombras de repente tendria que asustarse bastante, el viejo se accerco a mi mirándome de arriba a abajo
-la armadura del acechador- dijo de golpe -mi difunto hermano la llamaba asi cuando se la veia puesta a nuestro padre con ella puesta, realmente no me gusta desprenderme de ella pero todo deve tener una utilidad en este mundo y esta armadura fue fabricada para proteger a un saltatrampas, de seguir en el almacén acumulando polvo se combertiria en algo sin razon de existir y mi difunto padre el cual la creo se revolveria en su tumba- tras decir esto senti un profundo respeto por la armadura que ahora llebaba puesta y senti que dos platas no eran pago suficiente por ella, pero de ofrecerle mas dinero pro ella ahora que el trato estaba cerrado me volveria completamente indigno de llebarla puesta, un saltatrampas nunca da dinero de mas, tan solo devia honrarla cada vez que me la pusiera y cuidarla como un tesoro. Me quite el casco, le di la otra mitad del dinero y tras una leve reverencia me fui de alli.
Con mi nueva armadura y con las armas en perfecto estado ahora si que tenia el aspecto de un saltatrampas profesional, me senti completamente distinto, por alguna razon el llebar una armadura puesta e ir con unas armas bien afiladas me hacia sentir bien, me sentia preparado para cualquier cosa que me pudiera encontrar, aunque aun me faltaba encontrar un buen grupo que me aceptara y para ello pocos sitios habian donde ir, aparte de la cofradia de ladrones habian algunos locales que servian de guarida para grupos de aventureros y mercenarios conocidos como "clanes", en esos locales tenian tablones de anuncios que mostraban diferentes tipos de trabajos y luego habian algunas posadas donde tambien tenian dichos tablones donde solian ir los grupos pequeños, esta última era la única opcion ya que como es evidente al local de un clan solo podian entrar sus miembros y para perteneces a uno de ellos tenias que recibir una invitacion suya, asi que me dirigi a una de esas posadas, era un sitio bastante grande y dentro estaba lleno de gente muy bien armada, con buenas armaduras y armas de diferente procedencia y aspecto, hermosas camareras corrian arriba y abajo llevando de un lado a otro bandejas llenas de comida y jarras de cerveza y vino, sonriendo a los clientes que esperaban su comida o bebida y dando bofetadas como para hacer llorar un ogro a todo aquel que no supiera tener las manos quietas, se escuchaban por todas partes gritos y charlas animosas e incluso habian algunos tipos cantando canciones de taberna que tanto hacian mencion de los placeres de la cerveza como hacian mencion de los encantos de alguna camarera, un ambiente realmente alegre, era como estar en otro mundo, me acerque al tablón de anuncios y me pare un momento a ver que habia escrito alli, tras un rato me senté en una pequeña mesa que habia en el fondo de la posada, la mesa en cuestion estaba bastante a la vista a lo cual se me podia ver perfectamente aun siendo una zona oscura, sentándome en una zona asi pretendia que se supiera mi profesión.
Al cabo de un buen rato de estar sentado alli 5 hombres entraron con cara de pocos amigos, a la cabeza habia un hombre muy alto que vestia una armadura de placas, en el costado llevaba una espada larga y en la espalda un escudo, parecia de unos 30 años y llebaba un larguisimo bigote negro como el azabache el cual le daba un aspecto tosco, detrás de el le seguian dos hombres mas, ambos iban vestidos con túnicas, el de la derecha llevaba una capucha puesta y no se le veia bien la cara, su túnica era de un color granate y estaba bastante bien cuidada, llebaba también un largo bastón y una daga atada al cinto, el dela izquierda me dio impresión nada mas verlo, al contrario que el de la capucha este llevaba las manos y la cabeza vendadas y tan solo se le podia ver un ojo el cual miraba hacia todos lados sin parar, su túnica deducí que en su dia era de color blando y digo deducí por que al verla me dio la impresión de que si se la quitara esta podria mantenerse rigida de lo sucia y desgastada que estaba, atada al cuello llevaba una cadena con un colgante de un simbolo religioso, detras de ellos aparecio con cara entristecida un elfo, este iva ataviado con una armadura de cuero de color verde que parecia simular las hojas de un arbol y unos pantalones de tela de un verde mas oscuro, a su espalda llevaba un arco de hermoso aspecto y en el cinturon dos espadas cortas, a su lado andaba sigilosa una enorme pantera de brillante pelaje y mirad profunda y al fin cerrando la marcha entro un hombre aun mas alto que el primero y de espaldas mucho mas anchas, este ultimo iba bien afeitado y tenia un porte noble, no llebaba casco y lucia una larga melena atada con un cordel, vestia una enorme armadura completa la cual relucia como plata y oro y en la espalda llevaba una gran espada, lentamente el grupo de recién llegados fueron sorteando mesas hasta encontrar una vacia y comenzaron a hablar de algo que con el gentio no llegue a oir.
Un tipo de la mesa de al lado empezo a reir a carcajadas y vocifero -¡¡¡dos dias compañeros, han batido un nuevo record!!!- y tras una carcajada general pude ver como el hombre del bigote calmaba a sus compañeros, el hombre que iba todo vendado miro hacia aquel tipo y dijo algo que no llegue a oir bien, tras lo cual el hombre que se burlo de ellos se levanto de golpe y trato de desenvainar su espada a lo cual el hombre de la armadura completa se levanto también, se puso entre los dos y con tan solo lanzarle una mirada consiguio que se le pasaran las ganas de iniciar una pelea, el alborotador se dirigio a sus hombres y les dijo que se levantaran que se marchaban de ahi y justo antes se volvió hacia el grupo de recien llegados y vocifero -yo de vosotros lo dejaria ya y me iría de esta ciudad para siempre, no encotrareis ningun otro saltatrampas que quiera trabajar con vosotros, ¡traeis mala suerte!- no sabia bien a que venia todo esto, pero escuche lo que necesitaba oir "encontrar saltatrampas, trabajar con vosotros" con esto tenia suficiente, cierto es que no me inspiraba mucha confianza eso de "traeis mala suerte" pero me parecieron un grupo de fiar, el guerrero del bigote parecia haber vivido mil batallas y haber salido bien parado de todas ellas, lo otro que me impresiono fue la armadura del otro guerrero, habia oido de guerreros que llevaban ese tipo de armaduras, pero nunca habia visto ninguna con mis propios ojos, mas que nada por que por que eran increiblemente caras tanto su compra como su manutención y mucho mas su fabricacion y aunque solia tener ese porte que suelen tener los nobles tanto por su musculatura la cual se podia adivinar debajo de tanto metal como por su mirada, estaba claro que no era de los que se mantenian lejos de la batalla vociferando ordenes a sus hombres, no, esa es la mirada de alguien acostumbrado a luchar en primera linea y en cuanto al elfo, bueno de todos es sabido que no hay mejor arquero en el mundo que un arquero elfo, de los otros dos... bueno aun tendria que conocerlos, a ninguno de ellos se les veia la cara y al lado de sus compañeros se les veia bastante desgarbados.
Me levante tranquilamente de mi mesa y me acerque hacia ellos los cuales me miraron de arriba a abajo -e oido que estais buscando un saltatrampas, pues bien yo estoy buscando trabajo- el tipo de la armadura completa empezo a reirse a carcajadas, cuando termino me miro e intento decir algo, cosa que no pudo devido a que le volvio a entrar otro ataque de risa, estaba ya empezando a ofenderme cuando el hombre del bigote me miro con cara seria y me pregunto si no era un tanto joven como para querer dedicarme a esto, a lo cual le conteste que no seria la primera vez que acompaño a un grupo en sus trabajos y seguia vivo -venga ya muchacho, si seguro que tu espada reluce tanto como tu armadura nuevecita, dudo que un crio como tu no haya ni siquiera conocido mas compañia femenina que la de su madre- contesto el hombre de la armadura completa -por su rostro puedo decir sin temor a equibocarme que e conocido a mas mujeres y les e echo pasar mejor noche yo con mi juventud y vigor que usted con toda su edad- le conteste con una maliciosa sonrisa, el hombre del bigote por fin sonrio mientras el hombre de la armadura volvio a soltar otra risotada, el elfo que habia sentado al lado del hombre de la capucha me dijo en un tono de voz que me sonaba cristalino que agradecian mi proposicion pero que esperaban a alguien de mayor experiencia en este campo, tras decirme esto me sente en una silla que habia libre en la mesa donde estaban sentados -en este momento dudo mucho que encontreis otro saltatrampas en esta ciudad, lo mejor es sin duda que me acepteis entre vosotros, no estoy buscando una recompensa por un trabajo corto, lo que busco es un buen grupo con el que asociarme, podeis cojerme de prueba y si cumplo vuestras expectativas vosotros mismo decidireis mi pago y os aseguro de que soy vuestra mejor opcion-
tras decir esto el grupo se intercambiaron miradas y al fin el hombre del bigote hablo -mi nombre es Martin Selenus, el hombre de las vendas se llama Tharuk, sacerdote de la diosa de la curacion el cual si no fuera por el no habriamos salido enteros de muchas de nuestras aventuras, el de la túnica granate es Merphin, mago arcanista, nuestro compañero elfo es Angërel y el grandullon se llama Konrad Gudulan, pero nosotros le llamamos "Bon" ¿por que nombre devemos conocer a nuestro nuevo compañero?- tras oir esto sonreí y conteste con un simple "Tenan, un placer".
domingo, 28 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
3 - La decision
Desperte lentamente y me quede un rato mirando la habitacion, tarde un poco en reaccionar pero al final recordé lo que ocurrio el dia anterior, pese a mis primeras preocupaciones esta fue una noche muy tranquila y habia dormido plácidamente y del tirón, revise primero mi bolsa y conté el dinero con tranquilidad, estaba todo quitando el precio de la habitación en la que habia pasado la noche, volvi a guardar mi dinero en la bolsa y empece a vestirme con pereza, una vez vestido me acerque a un mueble que contenia un barreño y una jarra de agua y me lave la cara para acabar de despertarme del todo y nuevamente volvi a sentarme en la cama a reflexionar sobre lo que habia ocurrido.
El dia anterior le di el mapa a la vieja rata asi que la base de esa futura cofradia ya no existiria, los miembros que hubieran encontrado alli habrian sido pasados a cuchillo y sus tesoros pasarian a engordar la fortuna de la vieja rata, con el dinero con el que habia pagado por mi trabajo podria pasar bastante tiempo tranquilo asi que lo mejor seria pasarse unos dias viviendo perezosamente, sali de la habitacion y me dirigi a la cantina a desayunar, me sente en una mesa y comence a devorar un gran trozo de pan con una cantidad quizas excesiba de mantequilla cuando sin querer escuche hablar a unos tipos que estaban sentados en una mesa detras de mi
-¿has visto el cadaver de ese chico?- -si, resulta realmente horrible, su cuerpo estaba clavado en una pared y delante del cuerpo habian empalado su cabeza y por el aspecto que tenia le habian propinado antes una tremenda paliza, ¿quien demonios es capaz de hacerle eso a un chiquillo? apenas podia tener 14 o 15 años- -por lo que e oido era un ratero bastante conocido en la ciudad, seguramente a tocado las pertenencias de alguien que no devia- -todo y asi no me puedo imaginar que o quien a podido robar para que le mataran de esa manera y trataran su cadaver asi, he perdido el apetito para un mes-
tras escuchar eso me levante de golpe, deje rapidamente unas monedas de cobre encima de la mesa y me fui corriendo, no habia duda, eso era una advertencia de la vieja rata para los miembros de esa cofradia a medio formar a la cual yo habia estado investigando su guarida, por lo que decian el chico tenia mas o menos mi edad asi que tenia que descubrir quien era. No fue dificil encontrar el lugar ya que habia mucha gente aglomerada alli y habia un grupo de guardias intentando despejar la zona, cuando llegue habian tapado la cabeza con una tela y estaban intentando descolgar el cuerpo de la pared, la ropa que vestia ese cuerpo me sonaba, me sonaba demasiado lo cual no era bueno, comence a temblar, sentia sudores frios, note un nudo en el estomago y mi saliva se me antojaba como una pelota a la hora de tragar, sin poder frenarme corri hacia la tela que tapaba la cabeza y la destape, !era Dabrig¡ tras ver su cabeza cai de espaldas, me levante rapidamente y corri hacia un callejon y alli mismo eche la tostada, la mantequilla y la cena del dia anterior, no podia ser, Dabrig era miembro de esa cofradia que amenazaba a la vieja rata, no podia creermelo, justo el dia anterior me comento que tenia un trabajo... un trabajo para la vieja rata que le prometio una cantidad de dinero inusual, la cosa estaba clara ahora, la vieja rata aun no sabia quien eran los conspiradores, si me envio a mi era seguramente para probarme, seguramente tenia a alguien que nos habia estado siguiendo a todos los no miembros desde hacia tiempo para cercionarse, en todo caso ahora estaba claro que si que estaba en peligro, si haba echo esto con el cadaver de Dabrig era para avisar a todos los conspiradores que se inicaba una caza y purga en esta ciudad y tanto si descubrian que habia sido yo el que habia dado ese mapa a la cofradia como si alguien me relaciona con Dabrig en un momento de que la caza se hiciera demasiado generalizada por el motivo que sea.
Al principio pense en irme a alguna ciudad cercana, pero si estaban tambien implicados en el asunto la guerra tambien me atraparia alli, los unicos que suelen ser evitados o en el menor de los casos los ultimos a investigar suelen ser los saltatrampas de los grupos de aventureros y mercenarios ya que siempren van por libre sin ningun interés en las cofradias e incluso suelen trabajar para lideres de ciudades o hasta el mismisimo Duque en ocasiones, no me quedaba otra opción, tenia que unrime a algún grupo como saltatrampas para evitar ser relacionado con todo esto o si mas no para apartarme de las calles y de ojos mal intencionados, no me hacia mucha gracia la verdad, unirme a un grupo bien podia significar que evitaba morir cruelmente en la ciudad para morir cruelmente a manos de ves a saber que criatura, no, sin duda no podia unirme al tipico grupo de novatos con los que e ido anteriormente ya que seria una muerte segura, para que la cosa fuera bien tenia que unrime a un grupo de veteranos que acabaran de perder a su saltatrampas y necesiten de otro para continuar con lo que fuera que estuvieran haciendo, para convencerles necesitaba que me tomaran en serio asi que debia prepararme bien, con mi actual aspecto me tomarian como a un muerto de hambre en busca de gloria o de sus saquillos, por suerte ahora tenia dinero y aunque en estas cosas no me quedaba otra.
Aun medio mareado por lo que acababa de ver fui andando con fingida tranquilidad hacia el que ahora se le conocia como el barrio de los mercenarios, en ese barrio era donde se encontraban los herreros, peleteros y artesanos de esta ciudad y todos los aventureros o mercenarios solian ir alli a comprar o a poner a punto sus armas y armaduras, principalmente esa era una mala zona para "cazar" asi que no me tenian demasiado visto y habian pocas probabilidades de que alguien me conociera o me relacionara con Dabrig o la rata de manera que podia estar "medianamente" tranquilo, mi primera parada era la peleteria de los hermanos Traps, esa tienda era bastante conocida, sus dueños habian sido saltatrampas tiempo atras asi que fabricaban unas excelentes armaduras de cuero endurecido ideales para el oficio, ligeras, discretas y lo mejor, podias andar tranquilamente con ellas puestas que no emitias ningun sonido, lo único es que al ser antiguos ladrones el regateo hasta conseguir un precio digamos mucho mas barato era completamente imposible, aun asi era sin duda el mejor sitio para comprar una buena armadura.
Tal cual entre en la tienda comence a mirar a mi alrededor, el sitio estaba lleno de piezas de cuero y de todas partes emanaba un fuerte olor a cuero que llegaba incluso a marear, pegadas a la pared habian muñecos con diferentes armaduras de cuero para exibir sus craciones y en unas repisas se veian diversos cascos de diversas formas y motivos, se habia puesto ultimamente muy de moda entre los aventureros el llebar cascos que representaran algun animal o criatura, pretendian con ello que fuera como una marca de identidad para que la gente al ver el casco dijera !anda, ese es el tipo que hizo tal o cual cosa! sin duda eso estaba bien para poder presumir en la taberna o para intentar llevarte a alguna moza a la cama pero personalmente no le veia ninguna utilidad real en el trabajo, al contrario, era como si tubieras una enorme flecha apuntando a tu cabeza con un cartel que pusiera ¡ey mirame soy un famoso ladrón, pero no te fijes mucho en mi que si no no podre esconderme entre las sombras para poder darte una puñalada cuando menos te lo esperes! a saber la cantidad de imbeciles que habran muerto por semejante estupidez. Mientras estaba ensimismado mirando un casco con forma de cabeza de lobo escuche una voz que me saco de mis pensamientos, era uno de los dueños, el tendero era un hombre ya mayor de aspecto muy desgastado que me miraba sonriente
-¿buscas algo en particular?- me pregunto con su desdentada sonrisa, el explique que necesitaba una de sus armaduras silenciosas, de un color que fuera de un tono cuanto mas oscuro mejor, el hombre me miro de arriba a abajo y soltó una risotada -vaya, tenemos un nuevo saltatrampas en la ciudad, tenemos todo tipo de armaduras y de entre todas ellas nuestras armaduras silenciosas son las mejores pero tambien las mas caras ¿no te vendria mejor empezar con una armadura ligera y mas adelante comprar otra de mejor?- estaba claro que con mi aspecto no podia esperar otras palabras, pero e de reconocer que en el fondo eso me molesto un poco -el dinero no es ningún problema, mi vieja armadura se a literalmente derretido y necesito otra nueva- le respondi con una sonrisa algo forzada intentando parecer un saltatrampas curtido que acaba de volver de un sitio peligroso, el tendero se rasco la barbilla -humm ¿estais acabando con esa plaga de babosas eh? si, he oido que se estan volviendo un problema, derriten todo lo que tocan y lo consumen, asi te han dejado- parecia que habia colado y yo tambien habia oido que se habian avistado babosas en algunas granjas cercanas asi que tan solo respondi con nun tranquilo "si, son un autentico incordio" -bueno, tengo lo que necesitas, si esperas un momento te lo traeré enseguida- y dicho esto se metio para la rebotica, al cabo de un buen rato volvio con una armadura llena de polvo -la verdad es que no me esperaba poder vender esta armadura, es demasiado pequeña para muchos de los clientes que vienen aqui, vamos, pruebatela y si te gusta te la limpiare y ajustare a tu medida- poco a poco me fui poniendo la armadura no sin la tipica torpeza de aquel que nunca se habia puesto una lo cual devio delatarme por completo -mmm parece que te aprieta un poco, bueno tiene facil arreglo, pero claro esta, si te la voy a limpiar y a ajustar para ti tendras que pagarme la mitad por adelantado y la otra mitad cuando vengas a bucarla- mientras movia lentamente un brazo en circulo le pregunte por el precio, el hombre volvio a sonreir y contesto con un tajante 5 de plata muchacho, je, era evidente que el viejo me queria timar, -esto no vale ni de lejos 5 monedas de plata, para empezar es evidente que es de segunda mano, esta llena de polvo y algunas partes estan muy desgastadas, esta calro que la han arreglado muy bien pero es muy vieja, el precio tendria que ser como mucho de 2 monedas de plata- al decir esto el hombre me miro con una expresion de incredulidad y de nuevo solto otra risotada - bien muchacho, prueba superada, al principio creia que eras un novato mas amigo de cojer y salir corriendo que de actuar con la elegancia tipica de un buen saltatrampas, pero tienes un buen ojo para la mercancia asi que eres sin duda un profesional de este viejo oficio, la armadura es tuya por 2 monedas de plata y espero que la cuides bien, esta armadura la fabrico mi propio padre y yo mismo la herede, siempre me a traido suerte, vuelve en una hora y la tendre lista y bueno, como e dicho antes tendras que pagarme por adelantado- con una triunfal sonrisa deje encima del mostrador una moneda de plata y tras dedicarle una leve reverencia sali de la tienda, ahora que ya tenia mi armadura encargada solo me faltaba un par de cosas mas, la primera, poner a punto mis armas y para ello me fui hacia una pequeña herreria donde solia ir de tanto en tanto para que me pusieran a punto mi espada cuando la habia tenido que usar y tenia alguna melladura.
Tiempo atras, antes de verme obligado a ser un ratero, le pregunte si necesitaba algún aprendiz pero ya tenia un par a su cargo asi que se esfumo mi intencion de dedicarme a un oficio mas honrado, dicha herreria no estaba en el barrio de los mercenarios, de echo se le conoce como la herreria mas antigua de la ciudad lo que le daba personalmente cierto encanto, tras dar un tranquilo paseo entre y salude, a mi encuentro salió uno de sus aprendices, era un poco mayor que yo pero a diferencia de mi el tio tenia unos brazos como para tumbar caballos a puñetazos conseguidos tras estar durante años trabajando en la herreria, el joven aprendiz me saludo con una sonrisa, normalmente era el el que se encargaba de poner a punto mi espada, el maestro parecia no estar alli en ese momento pero tampoco me importo demasiado ya que sus trabajos eran buenos. Deje mi espada a su cuidado, me dijo que estaria lista antes del anochecer ya que por lo visto tenia otros tantos trabajos y no podia ponerse a ello enseguida, pero al menos prometio tenerla lista para hoy, la daga preferia no dejarla alli ya que no es buena idea ir completamente desarmado, cierto es que aun me quedaria la daga que llebaba oculta en la bota y los cuchillos lanzables, pero personalmente prefiero que las armas ocultas sean fieles a su nombre.
Aun faltaba un buen rato para que mi armadura estubiera lista, asi que me fui a uno de mis escondites donde tanto solia pasar algunas noches que no habia logrado botin suficiente como para pasar la noche en una posada, como para ocultarme cuando juzgaba conveniente que no se me viera demasiado por las calles como es el caso y me puse a afilar el resto de mis armas con una piedra de afila que consegui del cadaver de un guerrero tiempo atras. Mientras afilaba uno de mis cuchillos volvi a recordar a Dabrig, era un cretino si, pero nos conociamos desde hacia mchisimo tiempo y por muy cretino que fuera muchas veces fue la unica compañia y aliado que e tenido en las calles y un buen compañero al fin y al cabo con el que me he echado muchas risas y e compartido algunos buenos y malos momentos, cuando me di cuenta las lagrimas me salian a borbotones la sonrisa burlona que vi el dia anterior fue su ultima sonrisa.
El dia anterior le di el mapa a la vieja rata asi que la base de esa futura cofradia ya no existiria, los miembros que hubieran encontrado alli habrian sido pasados a cuchillo y sus tesoros pasarian a engordar la fortuna de la vieja rata, con el dinero con el que habia pagado por mi trabajo podria pasar bastante tiempo tranquilo asi que lo mejor seria pasarse unos dias viviendo perezosamente, sali de la habitacion y me dirigi a la cantina a desayunar, me sente en una mesa y comence a devorar un gran trozo de pan con una cantidad quizas excesiba de mantequilla cuando sin querer escuche hablar a unos tipos que estaban sentados en una mesa detras de mi
-¿has visto el cadaver de ese chico?- -si, resulta realmente horrible, su cuerpo estaba clavado en una pared y delante del cuerpo habian empalado su cabeza y por el aspecto que tenia le habian propinado antes una tremenda paliza, ¿quien demonios es capaz de hacerle eso a un chiquillo? apenas podia tener 14 o 15 años- -por lo que e oido era un ratero bastante conocido en la ciudad, seguramente a tocado las pertenencias de alguien que no devia- -todo y asi no me puedo imaginar que o quien a podido robar para que le mataran de esa manera y trataran su cadaver asi, he perdido el apetito para un mes-
tras escuchar eso me levante de golpe, deje rapidamente unas monedas de cobre encima de la mesa y me fui corriendo, no habia duda, eso era una advertencia de la vieja rata para los miembros de esa cofradia a medio formar a la cual yo habia estado investigando su guarida, por lo que decian el chico tenia mas o menos mi edad asi que tenia que descubrir quien era. No fue dificil encontrar el lugar ya que habia mucha gente aglomerada alli y habia un grupo de guardias intentando despejar la zona, cuando llegue habian tapado la cabeza con una tela y estaban intentando descolgar el cuerpo de la pared, la ropa que vestia ese cuerpo me sonaba, me sonaba demasiado lo cual no era bueno, comence a temblar, sentia sudores frios, note un nudo en el estomago y mi saliva se me antojaba como una pelota a la hora de tragar, sin poder frenarme corri hacia la tela que tapaba la cabeza y la destape, !era Dabrig¡ tras ver su cabeza cai de espaldas, me levante rapidamente y corri hacia un callejon y alli mismo eche la tostada, la mantequilla y la cena del dia anterior, no podia ser, Dabrig era miembro de esa cofradia que amenazaba a la vieja rata, no podia creermelo, justo el dia anterior me comento que tenia un trabajo... un trabajo para la vieja rata que le prometio una cantidad de dinero inusual, la cosa estaba clara ahora, la vieja rata aun no sabia quien eran los conspiradores, si me envio a mi era seguramente para probarme, seguramente tenia a alguien que nos habia estado siguiendo a todos los no miembros desde hacia tiempo para cercionarse, en todo caso ahora estaba claro que si que estaba en peligro, si haba echo esto con el cadaver de Dabrig era para avisar a todos los conspiradores que se inicaba una caza y purga en esta ciudad y tanto si descubrian que habia sido yo el que habia dado ese mapa a la cofradia como si alguien me relaciona con Dabrig en un momento de que la caza se hiciera demasiado generalizada por el motivo que sea.
Al principio pense en irme a alguna ciudad cercana, pero si estaban tambien implicados en el asunto la guerra tambien me atraparia alli, los unicos que suelen ser evitados o en el menor de los casos los ultimos a investigar suelen ser los saltatrampas de los grupos de aventureros y mercenarios ya que siempren van por libre sin ningun interés en las cofradias e incluso suelen trabajar para lideres de ciudades o hasta el mismisimo Duque en ocasiones, no me quedaba otra opción, tenia que unrime a algún grupo como saltatrampas para evitar ser relacionado con todo esto o si mas no para apartarme de las calles y de ojos mal intencionados, no me hacia mucha gracia la verdad, unirme a un grupo bien podia significar que evitaba morir cruelmente en la ciudad para morir cruelmente a manos de ves a saber que criatura, no, sin duda no podia unirme al tipico grupo de novatos con los que e ido anteriormente ya que seria una muerte segura, para que la cosa fuera bien tenia que unrime a un grupo de veteranos que acabaran de perder a su saltatrampas y necesiten de otro para continuar con lo que fuera que estuvieran haciendo, para convencerles necesitaba que me tomaran en serio asi que debia prepararme bien, con mi actual aspecto me tomarian como a un muerto de hambre en busca de gloria o de sus saquillos, por suerte ahora tenia dinero y aunque en estas cosas no me quedaba otra.
Aun medio mareado por lo que acababa de ver fui andando con fingida tranquilidad hacia el que ahora se le conocia como el barrio de los mercenarios, en ese barrio era donde se encontraban los herreros, peleteros y artesanos de esta ciudad y todos los aventureros o mercenarios solian ir alli a comprar o a poner a punto sus armas y armaduras, principalmente esa era una mala zona para "cazar" asi que no me tenian demasiado visto y habian pocas probabilidades de que alguien me conociera o me relacionara con Dabrig o la rata de manera que podia estar "medianamente" tranquilo, mi primera parada era la peleteria de los hermanos Traps, esa tienda era bastante conocida, sus dueños habian sido saltatrampas tiempo atras asi que fabricaban unas excelentes armaduras de cuero endurecido ideales para el oficio, ligeras, discretas y lo mejor, podias andar tranquilamente con ellas puestas que no emitias ningun sonido, lo único es que al ser antiguos ladrones el regateo hasta conseguir un precio digamos mucho mas barato era completamente imposible, aun asi era sin duda el mejor sitio para comprar una buena armadura.
Tal cual entre en la tienda comence a mirar a mi alrededor, el sitio estaba lleno de piezas de cuero y de todas partes emanaba un fuerte olor a cuero que llegaba incluso a marear, pegadas a la pared habian muñecos con diferentes armaduras de cuero para exibir sus craciones y en unas repisas se veian diversos cascos de diversas formas y motivos, se habia puesto ultimamente muy de moda entre los aventureros el llebar cascos que representaran algun animal o criatura, pretendian con ello que fuera como una marca de identidad para que la gente al ver el casco dijera !anda, ese es el tipo que hizo tal o cual cosa! sin duda eso estaba bien para poder presumir en la taberna o para intentar llevarte a alguna moza a la cama pero personalmente no le veia ninguna utilidad real en el trabajo, al contrario, era como si tubieras una enorme flecha apuntando a tu cabeza con un cartel que pusiera ¡ey mirame soy un famoso ladrón, pero no te fijes mucho en mi que si no no podre esconderme entre las sombras para poder darte una puñalada cuando menos te lo esperes! a saber la cantidad de imbeciles que habran muerto por semejante estupidez. Mientras estaba ensimismado mirando un casco con forma de cabeza de lobo escuche una voz que me saco de mis pensamientos, era uno de los dueños, el tendero era un hombre ya mayor de aspecto muy desgastado que me miraba sonriente
-¿buscas algo en particular?- me pregunto con su desdentada sonrisa, el explique que necesitaba una de sus armaduras silenciosas, de un color que fuera de un tono cuanto mas oscuro mejor, el hombre me miro de arriba a abajo y soltó una risotada -vaya, tenemos un nuevo saltatrampas en la ciudad, tenemos todo tipo de armaduras y de entre todas ellas nuestras armaduras silenciosas son las mejores pero tambien las mas caras ¿no te vendria mejor empezar con una armadura ligera y mas adelante comprar otra de mejor?- estaba claro que con mi aspecto no podia esperar otras palabras, pero e de reconocer que en el fondo eso me molesto un poco -el dinero no es ningún problema, mi vieja armadura se a literalmente derretido y necesito otra nueva- le respondi con una sonrisa algo forzada intentando parecer un saltatrampas curtido que acaba de volver de un sitio peligroso, el tendero se rasco la barbilla -humm ¿estais acabando con esa plaga de babosas eh? si, he oido que se estan volviendo un problema, derriten todo lo que tocan y lo consumen, asi te han dejado- parecia que habia colado y yo tambien habia oido que se habian avistado babosas en algunas granjas cercanas asi que tan solo respondi con nun tranquilo "si, son un autentico incordio" -bueno, tengo lo que necesitas, si esperas un momento te lo traeré enseguida- y dicho esto se metio para la rebotica, al cabo de un buen rato volvio con una armadura llena de polvo -la verdad es que no me esperaba poder vender esta armadura, es demasiado pequeña para muchos de los clientes que vienen aqui, vamos, pruebatela y si te gusta te la limpiare y ajustare a tu medida- poco a poco me fui poniendo la armadura no sin la tipica torpeza de aquel que nunca se habia puesto una lo cual devio delatarme por completo -mmm parece que te aprieta un poco, bueno tiene facil arreglo, pero claro esta, si te la voy a limpiar y a ajustar para ti tendras que pagarme la mitad por adelantado y la otra mitad cuando vengas a bucarla- mientras movia lentamente un brazo en circulo le pregunte por el precio, el hombre volvio a sonreir y contesto con un tajante 5 de plata muchacho, je, era evidente que el viejo me queria timar, -esto no vale ni de lejos 5 monedas de plata, para empezar es evidente que es de segunda mano, esta llena de polvo y algunas partes estan muy desgastadas, esta calro que la han arreglado muy bien pero es muy vieja, el precio tendria que ser como mucho de 2 monedas de plata- al decir esto el hombre me miro con una expresion de incredulidad y de nuevo solto otra risotada - bien muchacho, prueba superada, al principio creia que eras un novato mas amigo de cojer y salir corriendo que de actuar con la elegancia tipica de un buen saltatrampas, pero tienes un buen ojo para la mercancia asi que eres sin duda un profesional de este viejo oficio, la armadura es tuya por 2 monedas de plata y espero que la cuides bien, esta armadura la fabrico mi propio padre y yo mismo la herede, siempre me a traido suerte, vuelve en una hora y la tendre lista y bueno, como e dicho antes tendras que pagarme por adelantado- con una triunfal sonrisa deje encima del mostrador una moneda de plata y tras dedicarle una leve reverencia sali de la tienda, ahora que ya tenia mi armadura encargada solo me faltaba un par de cosas mas, la primera, poner a punto mis armas y para ello me fui hacia una pequeña herreria donde solia ir de tanto en tanto para que me pusieran a punto mi espada cuando la habia tenido que usar y tenia alguna melladura.
Tiempo atras, antes de verme obligado a ser un ratero, le pregunte si necesitaba algún aprendiz pero ya tenia un par a su cargo asi que se esfumo mi intencion de dedicarme a un oficio mas honrado, dicha herreria no estaba en el barrio de los mercenarios, de echo se le conoce como la herreria mas antigua de la ciudad lo que le daba personalmente cierto encanto, tras dar un tranquilo paseo entre y salude, a mi encuentro salió uno de sus aprendices, era un poco mayor que yo pero a diferencia de mi el tio tenia unos brazos como para tumbar caballos a puñetazos conseguidos tras estar durante años trabajando en la herreria, el joven aprendiz me saludo con una sonrisa, normalmente era el el que se encargaba de poner a punto mi espada, el maestro parecia no estar alli en ese momento pero tampoco me importo demasiado ya que sus trabajos eran buenos. Deje mi espada a su cuidado, me dijo que estaria lista antes del anochecer ya que por lo visto tenia otros tantos trabajos y no podia ponerse a ello enseguida, pero al menos prometio tenerla lista para hoy, la daga preferia no dejarla alli ya que no es buena idea ir completamente desarmado, cierto es que aun me quedaria la daga que llebaba oculta en la bota y los cuchillos lanzables, pero personalmente prefiero que las armas ocultas sean fieles a su nombre.
Aun faltaba un buen rato para que mi armadura estubiera lista, asi que me fui a uno de mis escondites donde tanto solia pasar algunas noches que no habia logrado botin suficiente como para pasar la noche en una posada, como para ocultarme cuando juzgaba conveniente que no se me viera demasiado por las calles como es el caso y me puse a afilar el resto de mis armas con una piedra de afila que consegui del cadaver de un guerrero tiempo atras. Mientras afilaba uno de mis cuchillos volvi a recordar a Dabrig, era un cretino si, pero nos conociamos desde hacia mchisimo tiempo y por muy cretino que fuera muchas veces fue la unica compañia y aliado que e tenido en las calles y un buen compañero al fin y al cabo con el que me he echado muchas risas y e compartido algunos buenos y malos momentos, cuando me di cuenta las lagrimas me salian a borbotones la sonrisa burlona que vi el dia anterior fue su ultima sonrisa.
lunes, 15 de marzo de 2010
2 - La cueva
Saboree hasta el último bocado del desayuno patrocinado por los Siameses, -este podria ser el ultimo- pensé, deje dos monedas de cobre encima de la mesa y me dirigi hacia la cueva que tenia que investigar, esta vez intente evitar las tipicas zonas de caza y me limite a pasar tranquilamente por la ciudad hacia la puerta este, nunca solian haber guardias en las puertas, los guardias solian estar en una almena al lado de las puertas que se repetian a cada lado de la ciudad y en algunos logares del muro que la rodeaba que en el tiempo que esta era una ciudad "decente servian como defensa, al no tener montura el viaje iva a ser largo pero bueno, tampoco tenia ninguna prisa en llegar, en realidad me hubiera encantado negarme a hacer esto, pero entre las maneras en las que la vieja rata me habia "ofrecido" el trabajo y que de seguir como estos últimos dias me hubiera muerto de hambre no quise darle mas vueltas al asunto.
Al cabo de unas horas llegue al susodicho rio y lo remonte observando el cauce, no era muy acaudalado la verdad, el agua cristalina bajaba tranquilamente transportando algunas hojas y a través del agua se podian ver algunos pequeños peces que nadaban tranquilamente, al poco vi el salto de agua, me desate la bolsa, me quite las botas para que no se mojaran y me meti dentro del agua la cual me llegaba hasta la ingle, pase el rio sin dificultad ninguna, una vez calzado y con todo bien atado me dispuse a buscar la dichosa cueva, una vez llegue a unos arboles que habian a este lado del rio avance sigilosamente, si alguien me habia visto en el rio mi intencion era despistarlo, mi proposito era encontrar la cueva, mire primero a mi alrededor y acto seguido olfatee el aire por si notaba algun olor tanto sea de comida como de la madera quemada de alguna hoguera o simplemente el propio sudor de los posibles ocupantes, una de las cosas que habia aprendido de la cofradia es a afinar el oido y el olfato para poder detectar lo que podia encontrarme bien tras alguna puerta como lo que hubiera mas adelante de cualquier pasillo o zona.
No parecia haber nadie escondido en los alrededores asi que continue abanzando lentamente haste que encontre lo que andaba buscando, una vez asegurado el terreno me acerque sigilosamente a un lateral de la entrada, saque mi cuchillo el cual use a modo de espejo para ver lo que habia dentro, habia bastante luz asi que no habia problema, tras asegurarme que no habia nadie entre y rapidamente me escondi entre las pocas sombras, otro de los trucos que aprendi era el de aprobechar las sombras a mi alrededor para no ser visto a no ser que me buscaran, lentamente comence a avanzar, la cueva no era muy profunda asi que tampco no era necesario andarme con tanto sigilo pero nunca estaba de mas ser precavido, el pago era de 50 monedas de oro asi que el nivel de dificultad tenia que ser muy elevado y las probabilidades de supervivencia bastante excasas, vamos la mision perfecta para un loco suicida sin ninguna aspiracion en la vida y visto que no habia nadie mas alli este papel me tocaba a mi.
Examine cuidadosamente toda la cueva, parecia una cueva como cualquier otra, visto que el suelo no escondia ninguna trampilla ni habia ningun trozo de pared hueca solo me quedaba buscar algun resorte o algo que pudiera activar algun tipo de mecanismo que me abriera la dichosa entrada, tambien cabia la posibilidad de que la entrada estuviera escondida bajo algun hechizo, pero de ser asi la vieja rata lo hubiera mencionado ya que por lo que me conto al menos hasta aqui si que habia llegado algunos de sus hombres, tras revisar bien algunas rocas de las paredes si con una roca que sobresalia en una esquina, al golpearla no sonaba hueca pero algunas zonas se notaba como si alguien hubiera rascado, examine bien dicha roca y note barro reseco en ella, cosa extraña sienjdo una roca en el fondo de una cueva a tanta distancia del agua, podria ser que detras fluyera agua pero de ser asi todas las rocas estarian igual, no habia duda, habia dado con la entrada, pegue el oido a la roca para ver si oia algo o a alguien mas alla, pero no escuche nada asi que me dispuse a intentar moverla girandola hacia un lado, era mas ligera de lo que me esperaba al principio pero todo y asi me costo un poco que girara, una vez conseguido mi propósito donde estaba la roca ahora se podia ver un agujero en la pared, me agache y observe lo que habia, tan solo vi un pasillo el cual era iluminado por unas antorchas que habian a los lados, no habian muchas asi que tampoco no podia ver muy lejos, me agache y pase gateando por la pequeña entrada, una vez dentro vi que desde este lado la roca que tapaba la entrada no era mas que unas piedras y tierra pegadas a un circulo de metal con un asa que pemitia cerrar la entrada desde dentro sin dificultad, cosa que facilitaba el que no supieran que nadie habia entrado, al menos no si no revisaban bien la entrada, una vez cerrada volvi a esconderme en las sombras y avance sigilosamente, el pasillo seguia bastante hacia delante y al final del pasillo me encontre con unas escaleras que bajaban y asi tal cual lo dibuje en el trozo de cuero que me dieron en la cofradia.
Revise el marco de la puerta que daba a la escalera y los escalones en busca de alguna trampa o de algun mecanismo que activara una posible alarma, todo parecia en orden, fui bajando poco a poco asegurandome de no encontrarme ni con compañias no deseadas ni con ninguna sorpresa oculta, baje sin problemas por ella bien lentamente ya que mas valia prevenir, cuando estaba llegando al final volvi a asegurarme de que no hubiera nadie, por suerte no habia nadie vigilando, parecia completamente desierto, justo cuando fui a llegar al ultimo escalon me percate que este ultimo tenia algo extraño, la trampa era un clasico, si pisabas alli algo malo seguro que ocurria, desactivar la trampa era muy sencillo, pero puesto que nadie debia percatarse de que habia estado alli lo mejor era directamente evitarla, ahora me encontraba en una sala grande con dos puertas una a la izquierda y otra enfrente, me agache en frente de la puerta de la izquierda y busque alguna trampa, una vez seguro que la puerta no escondia nada pegue la oreja para escuchar si habia alguien al otro lado, al igual que la sala donde me encontraba y al igual que la anterior no parecia haber nadie asi que solo me quedaba mirar si estaba abierta, esta vez no hubo suerte y me encontre con la puerta cerrada con llave, asi que saque un juego de ganzúas de mi bolsa y me dispuse a abrirla, era una cerradura sencilla asi que no devia de haber nada de valor alli pero mi dever era anotarlo todo asi que una vez abierta entre y rapidamente cerre la puerta tras de mi.
Me encontraba ahora en una sala oscura asi que saque de mi bolsa una gema incrustada en un medallon, hacia algun tiempo trabaje como saltatrampas para un grupo de completon novatos, en vez de hacerme caso cuando les dije que me dejaran asegurar un pasillo muy sospechoso decidieron ignorarme y tirar hacia delante solo para morir atravesados por un monton de flechas, menuda panda de imbeciles, pero por suerte para mi llebaban sus saquillos llenos y me saque un dinerillo extra vendiendo sus pertenencias, todo menos la espada corta que ahora me pertenecia y la gema que saque de mi bolsa, la cual era una autentica maravilla. Cuando llegamos a unas ruinas donde pretendian conseguir un supuesto antiguo tesoro que se escondia alli, un joven mago saco dicha gema y al decir una palabra esta comenzo a brillar como un faro, por suerte se me quedaron grabadas las palabras para que la luz se encendiera y se apagara asi que tenia una fantastica linterna que se recargaba al dejarla al sol unos minutos y daba bastante horas de luz continua, duraba mas que cualquier antorcha y podia apuntar mejor con la luz lo que queria iluminar que con una lampara de aciete, active el artefacto magico y examine a fondo la sala, el lugar era pequeño y estaba lleno de armas, en las paredes estaban colgados varios arcos, ballestas y unos cuantos carcaj con flechas, habian tambien unas repisas con lanzas y unas cuantas espadas, hachas y mazas, como arsenal era bastante pequeño como para tratarse de un grupo grande pero tanto las armas como las flechas eran de una calidad excelente, estas no eran las armas propias de unos bandidos, sin duda aqui habia algo mas, volvi a asegurarme que no habia nadie ahora en la sala anterior y una vez asegurado sali, me acerque a la otra puerta y repeti lo mismo que con la anterior, esta vez me encontre con un pasillo aun mas largo que el que encontre en la entrada, esto olia a trampa escondida asi que me dispuse a encontrala, la cosa me llebo bastante tiempo, tras mucho examinar el suelo me di cuenta de que la zona central del pasillo era de un color un poco distinto del resto del pasillo y habia algunas grietas, asi que me resultaba igual de facil tragarmela como evitarla, bastaba simplemente con andar justo por el centro del pasillo, una buena trampa si lo pensabas bien, al estar obligado a andar por el centro no podia escabullirme entre las sombras en el caso de que escuchara algo que se aproximara, ni tampoco podria maniobrar bien si necesitaba entablar combate, en el caso de que un mago o un guerrero hubieran estado en ese lugar algo podrian hacer, pero yo mas bien estaba acostumbrado a moverme mucho y apenas tenia experiencia en combate frente a frente lo cual me ponia algo nervioso, ese lugar no estaba echo para evitar que cualquier grupo de aventureros entraran y saquearan lo que hubiera dentro, las trampas que habian colocado, la forma de los pasillos y las salas, el lugar donde estaban colocadas dichas trampas, todo estaba diseñado para evitar que entraran saltatrampas, tan solo hacia falta que encontrara cierto tipo de salas para que mi intuicion fuera correcta y conforme iba avanzando cada vez lo tenia mas claro.
Las demas trampas que fui encontrando eran las tipicas que atraparian a cualquier ratero, al menos de buscar las tipicas que se encuentran en sitios asi, encontre tambien habitaciones con algunos arcones, salas grandes con botellas de vino, muchos licores distintos y varios barriles de cerveza, encontre tambien salas a medio construir y al final de todo una gran sala con un trono de piedra tallada, examine bien dicho trono y vi un resorte escondido, al tirar de el el trono se movio con gran estruendo, durante todo el trayecto no encontre a nadie, pero de haber entrado alguien despues de mi sin duda habria oido todo el jaleo del trono al moverse asi asi que instintibamente corri a esconderme detras de unos cajones que habian alli, cuando por fin paro quieto y tras esperar unos segundos afinando el oido me acerque a la entrada que escondia el trono, tras traspasarla me encontre con lo que me esperaba, una enorme sala se encontraba oculta alli, dentro habian montones de cofres con oro plata y joyas, estatuas y bustos de metales preciosos, cuadros, armaduras de gala y armas enjoyadas, ya no tenia ninguna duda, esto era una cofradia de ladrones, o al menos eso era a lo que estaba destinada a ser.
Tanto por el echo de no encontrarme a nadie como las pocas habitaciones con camas preparadas o las armas ancontradas significaba que eran pocos como para ser peligrosos, pero con el suficiente tesoro acumulado como para suponer una amenaza proxima para la vieja rata, esto tambien explicaba por que me habia enviado a mi, dada la cercania que tenia este lugar con la ciudad estaba claro que dentro de la cofradia habian traidores que pretendian derrocarle y de enviar a alguno de esos codiciosos podrian haber logrado que se unieran a ellos para derrocarle o podria resultar que el enviado fuera precisamente uno de los traidores y en el tema de la gran recompensa que me prometio no era tan solo para pagar por mis servicios, si no que ademas aseguraba mi silencio, en todo caso los creadores de estas salas estaban destinados a morir de la manera mas cruel posible que se le ocurriera a la vieja rata y sus tesoros pasarian a engordar su sala del tesoro, me apena por ellos en cierta manera, nada me gustaria mas que ver la cabeza del señor de la cofradia en una pica, pero queda claro que esto solo serviria para cambiar un cabrón por otro, una vez termine de de dibujar y de escribir los ultimos detalles en el mapa me dispuse a salir de alli rapidamente, no tenia ningunas ganas de de encontrarme frente a los conspiradores, rapidamente fue dejando atras las salas asegurandome de que se encontraran todo tal cual lo habian dejado antes de mi incursion, cosa dificil realmente ya que eso suponia volver a dejar las puertas que habian cerrado tal y como estaban y esto costaba algo mas, por suerte el juego de ganzúas que llebaba era un juego muy caro y con herramientas para todo tipo de trabajos, justo cuando llegue hasta la puerta oculta que daba a la salida escuche voces, eran dos hombres, miembros sin duda de esta futura cofradia sin duda, me pegue a la pared mientras oia como abrian la puerta oculta, me temia lo peor justo cuando recorde la pocion de invisibilidad que me dieron los Siameses, su efecto solo duraria 15 segundos pero esperaba que fuera tiempo suficiente, mi cabeza estaba en juego, justo cuando vi que empezaba a asomar una cabeza me tome rapidamente la pocion y empecé a contar.
El mundo cambio para mi, apenas podia ver nada mas que sombras, los tonos oscuros eran sin duda paredes y lo mas lejano y las zonas donde no habia nada se me representaban tanto como unas sombras mas claras como unas luces blancuzcas, el hombre que estaba entrando se presentaba ante mi como un borron negro sin forma alguna, un segundo borron entro justo despues, justo cuando llegaba a 11 me apresure a agacharme y a salir rodando por lo que me parecia un claro que supuse que seria la salida y corri rapidamente hacia una zona que mis ojos veian como una sombra oscura la cual esperaba que fuera una pared, justo cuando toque la piedra el efecto de la pocion termino, mire a mi alrededor y todo estaba quieto, los hombres que habian entrado en la cofradia ya habian cerrado la entraday no parecia haber nadie mas alli, por si acaso no tenia ninguna intencion de quedarme alli mas que nada por si alguien aparecia o si ellos mismos salian asi que me fui de alli rapidamente, pase raudo por los arboles, traspase el rio y corri un rato mas por si alguien me pudiera ver por esa zona y cuando me aleje un poco de ahi me sente en un sitio que se me atojaba tranquilo a descansar.
Saque de mi bolsa un paqueta enrollado donde tenia carne seca que habia comprado para comer ya que me imaginaba que para cuando llegara a mi objetivo estaria bien entrada la tarde, no me gustaba demasiado la carne seca pero era barata y para este trabajo me venia bien ya que no tenia que pararme a cocinar, ademas con el dinero de mi recompensa podria comer las mejores delicias de la ciudad, una vez comido y descansado volvi sin ninguna prisa a la ciudad. No faltaba demasiado para que anocheciera cuando llegue a la ciudad, entre en el burdel donde se escondia la cofradia de la vieja rata y la mandamas me llebo hacia la habitacion donde estaba la entrada secreta, una vez llegamos cerro la puerta y actibo el mecanismo que abria la entrada y una vez me meti dentro la cerro, sin mirar atras bake por las escaleras de caracol, una vez llegue abajo el guardia de la puerta me apunto con su lanza, lentamente levante las manos y le dije que venia a ver al jefe de la cofradia que ya habia terminado el trabajo que me habia encargado, tras examinarme el guardia abrio la puerta y se acerco a los hombres que estaban sentados en la mesa, ya no jugaban a los dados, ahora se entretenian echando pulsos, realmente tener que estarse horas alli sentados debia ser tremendamente aburrido, una vez el guardia dijo en voz alta que me llebaran ante Zegal los 2 que estaban echando el pulso se tomaron mas prisa en terminarlo, el ganador se puso de pie y con una sonrisa se dirigio a mi
-vamos muchacho, te llebare a ver al jefe, ya tenia el culo cuadrado de estar sentado ahi, pero antes tenemos que guardarte las armas- y dicho esto cogio mis armas y las guardo en el almacén que tenian alli igual que la vez anterior, me acompaño hasta la sala grande donde estaban las pipas y alli mismo me dijo que el no tenia permiso para entrar, que a partir de ahi fuera solo mientras el me esperaria alli a la vez que el otro guardia que estaba apostado en esa puerta me tendia una mascara, una vez puesta me adentre para ver a la vieja rata y cobrar por mi trabajo, me apresure hasta llegar donde estaba el jefe de la cofradia y en cuanto me encontre ante el volvi con la misma inclinacion de cabeza de siempre
-¿que tal a ido todo joven Tenan, tienes mi mapa?- pregunto con una sonrisa -lo tengo todo anotado, desde como entrar hasta el ultimo detalle de lo que hay dentro, ¿tienes tu mi pago?- respondi sin entusiasmo -y dime, ¿que te a parecido lo que has visto?- continuo mientras le entregaba una bolsa a una chiquilla que habia sentada a su lado para que me la entregara a mi -el sitio aun no estaba acabado de construir, pero sirviera para lo que sirviera ese lugar no es asunto mio- conteste mientras abria la bolsa para mirar que estubiera todo y una vez asegurado le di el mapa a la chiquilla y espere a que la vieja rata mirara bien el mapa, de haber intentado irme antes de que lo comprobara no habria salido vivo -humm un mapa muy bien detallado, un buen trabajo sin duda, en fin mi joven amigo te deseo la mejor de las suertes, este dinero te lo has bien ganado y espero que hagas un buen uso de de el, espero que nos volvamos a ver pronto joven Tenan- y dicho esto me di la vuelta y me fui de ahi.
Una vez lejos del burdel me hospede en una posada de la ciudad, esta vez me decidi por una posada donde solian hospedarse aventureros veteranos, estaban acostumbrados a dormir con un ojo abierto y solian sospechar de todo el mundo asi que si a la vieja rata se lo ocurria enviar a alguien a matarme ya que poseia su paga la propia desconfianza de los demas inquilinos daria cuenta del asesino enviado para mi, tenia cosas de que pensar ya que con el dinero que ahora poseia podria vivr tranquilo una buena temporada, pero estaba claro que si habia un grupo organizado que queria cargarse al jefe de la cofradia de ladrondes de esta ciudad es que estaban empezando a salir enemigos de la cofradia a borbotones y que las calles de la ciudad se ivan a dividir, cosa mala para cualquier ratero ya que sin duda la situación nos obligaria a todos a tomar un bando en una posible guerra de ladrones, la cosa sin duda era seria pero al menos esta noche iva a dormir con el estomago bien lleno y bien a gusto en una comoda y confortable cama.
Al cabo de unas horas llegue al susodicho rio y lo remonte observando el cauce, no era muy acaudalado la verdad, el agua cristalina bajaba tranquilamente transportando algunas hojas y a través del agua se podian ver algunos pequeños peces que nadaban tranquilamente, al poco vi el salto de agua, me desate la bolsa, me quite las botas para que no se mojaran y me meti dentro del agua la cual me llegaba hasta la ingle, pase el rio sin dificultad ninguna, una vez calzado y con todo bien atado me dispuse a buscar la dichosa cueva, una vez llegue a unos arboles que habian a este lado del rio avance sigilosamente, si alguien me habia visto en el rio mi intencion era despistarlo, mi proposito era encontrar la cueva, mire primero a mi alrededor y acto seguido olfatee el aire por si notaba algun olor tanto sea de comida como de la madera quemada de alguna hoguera o simplemente el propio sudor de los posibles ocupantes, una de las cosas que habia aprendido de la cofradia es a afinar el oido y el olfato para poder detectar lo que podia encontrarme bien tras alguna puerta como lo que hubiera mas adelante de cualquier pasillo o zona.
No parecia haber nadie escondido en los alrededores asi que continue abanzando lentamente haste que encontre lo que andaba buscando, una vez asegurado el terreno me acerque sigilosamente a un lateral de la entrada, saque mi cuchillo el cual use a modo de espejo para ver lo que habia dentro, habia bastante luz asi que no habia problema, tras asegurarme que no habia nadie entre y rapidamente me escondi entre las pocas sombras, otro de los trucos que aprendi era el de aprobechar las sombras a mi alrededor para no ser visto a no ser que me buscaran, lentamente comence a avanzar, la cueva no era muy profunda asi que tampco no era necesario andarme con tanto sigilo pero nunca estaba de mas ser precavido, el pago era de 50 monedas de oro asi que el nivel de dificultad tenia que ser muy elevado y las probabilidades de supervivencia bastante excasas, vamos la mision perfecta para un loco suicida sin ninguna aspiracion en la vida y visto que no habia nadie mas alli este papel me tocaba a mi.
Examine cuidadosamente toda la cueva, parecia una cueva como cualquier otra, visto que el suelo no escondia ninguna trampilla ni habia ningun trozo de pared hueca solo me quedaba buscar algun resorte o algo que pudiera activar algun tipo de mecanismo que me abriera la dichosa entrada, tambien cabia la posibilidad de que la entrada estuviera escondida bajo algun hechizo, pero de ser asi la vieja rata lo hubiera mencionado ya que por lo que me conto al menos hasta aqui si que habia llegado algunos de sus hombres, tras revisar bien algunas rocas de las paredes si con una roca que sobresalia en una esquina, al golpearla no sonaba hueca pero algunas zonas se notaba como si alguien hubiera rascado, examine bien dicha roca y note barro reseco en ella, cosa extraña sienjdo una roca en el fondo de una cueva a tanta distancia del agua, podria ser que detras fluyera agua pero de ser asi todas las rocas estarian igual, no habia duda, habia dado con la entrada, pegue el oido a la roca para ver si oia algo o a alguien mas alla, pero no escuche nada asi que me dispuse a intentar moverla girandola hacia un lado, era mas ligera de lo que me esperaba al principio pero todo y asi me costo un poco que girara, una vez conseguido mi propósito donde estaba la roca ahora se podia ver un agujero en la pared, me agache y observe lo que habia, tan solo vi un pasillo el cual era iluminado por unas antorchas que habian a los lados, no habian muchas asi que tampoco no podia ver muy lejos, me agache y pase gateando por la pequeña entrada, una vez dentro vi que desde este lado la roca que tapaba la entrada no era mas que unas piedras y tierra pegadas a un circulo de metal con un asa que pemitia cerrar la entrada desde dentro sin dificultad, cosa que facilitaba el que no supieran que nadie habia entrado, al menos no si no revisaban bien la entrada, una vez cerrada volvi a esconderme en las sombras y avance sigilosamente, el pasillo seguia bastante hacia delante y al final del pasillo me encontre con unas escaleras que bajaban y asi tal cual lo dibuje en el trozo de cuero que me dieron en la cofradia.
Revise el marco de la puerta que daba a la escalera y los escalones en busca de alguna trampa o de algun mecanismo que activara una posible alarma, todo parecia en orden, fui bajando poco a poco asegurandome de no encontrarme ni con compañias no deseadas ni con ninguna sorpresa oculta, baje sin problemas por ella bien lentamente ya que mas valia prevenir, cuando estaba llegando al final volvi a asegurarme de que no hubiera nadie, por suerte no habia nadie vigilando, parecia completamente desierto, justo cuando fui a llegar al ultimo escalon me percate que este ultimo tenia algo extraño, la trampa era un clasico, si pisabas alli algo malo seguro que ocurria, desactivar la trampa era muy sencillo, pero puesto que nadie debia percatarse de que habia estado alli lo mejor era directamente evitarla, ahora me encontraba en una sala grande con dos puertas una a la izquierda y otra enfrente, me agache en frente de la puerta de la izquierda y busque alguna trampa, una vez seguro que la puerta no escondia nada pegue la oreja para escuchar si habia alguien al otro lado, al igual que la sala donde me encontraba y al igual que la anterior no parecia haber nadie asi que solo me quedaba mirar si estaba abierta, esta vez no hubo suerte y me encontre con la puerta cerrada con llave, asi que saque un juego de ganzúas de mi bolsa y me dispuse a abrirla, era una cerradura sencilla asi que no devia de haber nada de valor alli pero mi dever era anotarlo todo asi que una vez abierta entre y rapidamente cerre la puerta tras de mi.
Me encontraba ahora en una sala oscura asi que saque de mi bolsa una gema incrustada en un medallon, hacia algun tiempo trabaje como saltatrampas para un grupo de completon novatos, en vez de hacerme caso cuando les dije que me dejaran asegurar un pasillo muy sospechoso decidieron ignorarme y tirar hacia delante solo para morir atravesados por un monton de flechas, menuda panda de imbeciles, pero por suerte para mi llebaban sus saquillos llenos y me saque un dinerillo extra vendiendo sus pertenencias, todo menos la espada corta que ahora me pertenecia y la gema que saque de mi bolsa, la cual era una autentica maravilla. Cuando llegamos a unas ruinas donde pretendian conseguir un supuesto antiguo tesoro que se escondia alli, un joven mago saco dicha gema y al decir una palabra esta comenzo a brillar como un faro, por suerte se me quedaron grabadas las palabras para que la luz se encendiera y se apagara asi que tenia una fantastica linterna que se recargaba al dejarla al sol unos minutos y daba bastante horas de luz continua, duraba mas que cualquier antorcha y podia apuntar mejor con la luz lo que queria iluminar que con una lampara de aciete, active el artefacto magico y examine a fondo la sala, el lugar era pequeño y estaba lleno de armas, en las paredes estaban colgados varios arcos, ballestas y unos cuantos carcaj con flechas, habian tambien unas repisas con lanzas y unas cuantas espadas, hachas y mazas, como arsenal era bastante pequeño como para tratarse de un grupo grande pero tanto las armas como las flechas eran de una calidad excelente, estas no eran las armas propias de unos bandidos, sin duda aqui habia algo mas, volvi a asegurarme que no habia nadie ahora en la sala anterior y una vez asegurado sali, me acerque a la otra puerta y repeti lo mismo que con la anterior, esta vez me encontre con un pasillo aun mas largo que el que encontre en la entrada, esto olia a trampa escondida asi que me dispuse a encontrala, la cosa me llebo bastante tiempo, tras mucho examinar el suelo me di cuenta de que la zona central del pasillo era de un color un poco distinto del resto del pasillo y habia algunas grietas, asi que me resultaba igual de facil tragarmela como evitarla, bastaba simplemente con andar justo por el centro del pasillo, una buena trampa si lo pensabas bien, al estar obligado a andar por el centro no podia escabullirme entre las sombras en el caso de que escuchara algo que se aproximara, ni tampoco podria maniobrar bien si necesitaba entablar combate, en el caso de que un mago o un guerrero hubieran estado en ese lugar algo podrian hacer, pero yo mas bien estaba acostumbrado a moverme mucho y apenas tenia experiencia en combate frente a frente lo cual me ponia algo nervioso, ese lugar no estaba echo para evitar que cualquier grupo de aventureros entraran y saquearan lo que hubiera dentro, las trampas que habian colocado, la forma de los pasillos y las salas, el lugar donde estaban colocadas dichas trampas, todo estaba diseñado para evitar que entraran saltatrampas, tan solo hacia falta que encontrara cierto tipo de salas para que mi intuicion fuera correcta y conforme iba avanzando cada vez lo tenia mas claro.
Las demas trampas que fui encontrando eran las tipicas que atraparian a cualquier ratero, al menos de buscar las tipicas que se encuentran en sitios asi, encontre tambien habitaciones con algunos arcones, salas grandes con botellas de vino, muchos licores distintos y varios barriles de cerveza, encontre tambien salas a medio construir y al final de todo una gran sala con un trono de piedra tallada, examine bien dicho trono y vi un resorte escondido, al tirar de el el trono se movio con gran estruendo, durante todo el trayecto no encontre a nadie, pero de haber entrado alguien despues de mi sin duda habria oido todo el jaleo del trono al moverse asi asi que instintibamente corri a esconderme detras de unos cajones que habian alli, cuando por fin paro quieto y tras esperar unos segundos afinando el oido me acerque a la entrada que escondia el trono, tras traspasarla me encontre con lo que me esperaba, una enorme sala se encontraba oculta alli, dentro habian montones de cofres con oro plata y joyas, estatuas y bustos de metales preciosos, cuadros, armaduras de gala y armas enjoyadas, ya no tenia ninguna duda, esto era una cofradia de ladrones, o al menos eso era a lo que estaba destinada a ser.
Tanto por el echo de no encontrarme a nadie como las pocas habitaciones con camas preparadas o las armas ancontradas significaba que eran pocos como para ser peligrosos, pero con el suficiente tesoro acumulado como para suponer una amenaza proxima para la vieja rata, esto tambien explicaba por que me habia enviado a mi, dada la cercania que tenia este lugar con la ciudad estaba claro que dentro de la cofradia habian traidores que pretendian derrocarle y de enviar a alguno de esos codiciosos podrian haber logrado que se unieran a ellos para derrocarle o podria resultar que el enviado fuera precisamente uno de los traidores y en el tema de la gran recompensa que me prometio no era tan solo para pagar por mis servicios, si no que ademas aseguraba mi silencio, en todo caso los creadores de estas salas estaban destinados a morir de la manera mas cruel posible que se le ocurriera a la vieja rata y sus tesoros pasarian a engordar su sala del tesoro, me apena por ellos en cierta manera, nada me gustaria mas que ver la cabeza del señor de la cofradia en una pica, pero queda claro que esto solo serviria para cambiar un cabrón por otro, una vez termine de de dibujar y de escribir los ultimos detalles en el mapa me dispuse a salir de alli rapidamente, no tenia ningunas ganas de de encontrarme frente a los conspiradores, rapidamente fue dejando atras las salas asegurandome de que se encontraran todo tal cual lo habian dejado antes de mi incursion, cosa dificil realmente ya que eso suponia volver a dejar las puertas que habian cerrado tal y como estaban y esto costaba algo mas, por suerte el juego de ganzúas que llebaba era un juego muy caro y con herramientas para todo tipo de trabajos, justo cuando llegue hasta la puerta oculta que daba a la salida escuche voces, eran dos hombres, miembros sin duda de esta futura cofradia sin duda, me pegue a la pared mientras oia como abrian la puerta oculta, me temia lo peor justo cuando recorde la pocion de invisibilidad que me dieron los Siameses, su efecto solo duraria 15 segundos pero esperaba que fuera tiempo suficiente, mi cabeza estaba en juego, justo cuando vi que empezaba a asomar una cabeza me tome rapidamente la pocion y empecé a contar.
El mundo cambio para mi, apenas podia ver nada mas que sombras, los tonos oscuros eran sin duda paredes y lo mas lejano y las zonas donde no habia nada se me representaban tanto como unas sombras mas claras como unas luces blancuzcas, el hombre que estaba entrando se presentaba ante mi como un borron negro sin forma alguna, un segundo borron entro justo despues, justo cuando llegaba a 11 me apresure a agacharme y a salir rodando por lo que me parecia un claro que supuse que seria la salida y corri rapidamente hacia una zona que mis ojos veian como una sombra oscura la cual esperaba que fuera una pared, justo cuando toque la piedra el efecto de la pocion termino, mire a mi alrededor y todo estaba quieto, los hombres que habian entrado en la cofradia ya habian cerrado la entraday no parecia haber nadie mas alli, por si acaso no tenia ninguna intencion de quedarme alli mas que nada por si alguien aparecia o si ellos mismos salian asi que me fui de alli rapidamente, pase raudo por los arboles, traspase el rio y corri un rato mas por si alguien me pudiera ver por esa zona y cuando me aleje un poco de ahi me sente en un sitio que se me atojaba tranquilo a descansar.
Saque de mi bolsa un paqueta enrollado donde tenia carne seca que habia comprado para comer ya que me imaginaba que para cuando llegara a mi objetivo estaria bien entrada la tarde, no me gustaba demasiado la carne seca pero era barata y para este trabajo me venia bien ya que no tenia que pararme a cocinar, ademas con el dinero de mi recompensa podria comer las mejores delicias de la ciudad, una vez comido y descansado volvi sin ninguna prisa a la ciudad. No faltaba demasiado para que anocheciera cuando llegue a la ciudad, entre en el burdel donde se escondia la cofradia de la vieja rata y la mandamas me llebo hacia la habitacion donde estaba la entrada secreta, una vez llegamos cerro la puerta y actibo el mecanismo que abria la entrada y una vez me meti dentro la cerro, sin mirar atras bake por las escaleras de caracol, una vez llegue abajo el guardia de la puerta me apunto con su lanza, lentamente levante las manos y le dije que venia a ver al jefe de la cofradia que ya habia terminado el trabajo que me habia encargado, tras examinarme el guardia abrio la puerta y se acerco a los hombres que estaban sentados en la mesa, ya no jugaban a los dados, ahora se entretenian echando pulsos, realmente tener que estarse horas alli sentados debia ser tremendamente aburrido, una vez el guardia dijo en voz alta que me llebaran ante Zegal los 2 que estaban echando el pulso se tomaron mas prisa en terminarlo, el ganador se puso de pie y con una sonrisa se dirigio a mi
-vamos muchacho, te llebare a ver al jefe, ya tenia el culo cuadrado de estar sentado ahi, pero antes tenemos que guardarte las armas- y dicho esto cogio mis armas y las guardo en el almacén que tenian alli igual que la vez anterior, me acompaño hasta la sala grande donde estaban las pipas y alli mismo me dijo que el no tenia permiso para entrar, que a partir de ahi fuera solo mientras el me esperaria alli a la vez que el otro guardia que estaba apostado en esa puerta me tendia una mascara, una vez puesta me adentre para ver a la vieja rata y cobrar por mi trabajo, me apresure hasta llegar donde estaba el jefe de la cofradia y en cuanto me encontre ante el volvi con la misma inclinacion de cabeza de siempre
-¿que tal a ido todo joven Tenan, tienes mi mapa?- pregunto con una sonrisa -lo tengo todo anotado, desde como entrar hasta el ultimo detalle de lo que hay dentro, ¿tienes tu mi pago?- respondi sin entusiasmo -y dime, ¿que te a parecido lo que has visto?- continuo mientras le entregaba una bolsa a una chiquilla que habia sentada a su lado para que me la entregara a mi -el sitio aun no estaba acabado de construir, pero sirviera para lo que sirviera ese lugar no es asunto mio- conteste mientras abria la bolsa para mirar que estubiera todo y una vez asegurado le di el mapa a la chiquilla y espere a que la vieja rata mirara bien el mapa, de haber intentado irme antes de que lo comprobara no habria salido vivo -humm un mapa muy bien detallado, un buen trabajo sin duda, en fin mi joven amigo te deseo la mejor de las suertes, este dinero te lo has bien ganado y espero que hagas un buen uso de de el, espero que nos volvamos a ver pronto joven Tenan- y dicho esto me di la vuelta y me fui de ahi.
Una vez lejos del burdel me hospede en una posada de la ciudad, esta vez me decidi por una posada donde solian hospedarse aventureros veteranos, estaban acostumbrados a dormir con un ojo abierto y solian sospechar de todo el mundo asi que si a la vieja rata se lo ocurria enviar a alguien a matarme ya que poseia su paga la propia desconfianza de los demas inquilinos daria cuenta del asesino enviado para mi, tenia cosas de que pensar ya que con el dinero que ahora poseia podria vivr tranquilo una buena temporada, pero estaba claro que si habia un grupo organizado que queria cargarse al jefe de la cofradia de ladrondes de esta ciudad es que estaban empezando a salir enemigos de la cofradia a borbotones y que las calles de la ciudad se ivan a dividir, cosa mala para cualquier ratero ya que sin duda la situación nos obligaria a todos a tomar un bando en una posible guerra de ladrones, la cosa sin duda era seria pero al menos esta noche iva a dormir con el estomago bien lleno y bien a gusto en una comoda y confortable cama.
lunes, 8 de marzo de 2010
1 - un trabajo de saltatrampas
Este es un día como cualquier otro, me despierto en uno de mis escondites sin nada en los bolsillos y menos aun en el estomago, la ciudad donde vivo es un hervidero de aventureros, mercenarios, caza recompensas y proscritos, en resumen la ciudad donde uno no querría vivir, al menos no de ser una persona a la que referirse como "decente".
Lo único bueno de este lugar, es que con la cantidad de aventureros y caza recompensas que vienen en busca de gloria o simplemente para llenarse los bolsillos es medianamente sencillo conseguir algo de dinero de la bolsa de algún incauto o de hacer algún trabajo para aventureros que necesitan de un ratero por sus habilidades digamos más presentables ante la gente. Personalmente no me gusta hurgar en bolsillos ajenos pero desde crio que ha sido algo que se me da bien, condenadamente bien... demasiado bien, quizás sea por eso por lo que últimamente no consigo un botín apenas pasable.
JODER a la que me ven no tardan nada en aferrar sus bolsas como si dentro se escondieran sus propias pelotas, al menos aprendí cierto truco de la cofradía de Zegal las veces que me he visto obligado a trabajar con ellos, esa vieja rata sí que me da asco, llego hace 30 años a esta ciudad con un grupo de aventureros como un simple saltatrampas, durante el tiempo que estuvo trabajando con ellos consiguió reunir dinero y con el dinero formaba en secreto su propia banda, una vez con su banda formada los instruyo en las técnicas más finas del ladrón y el asesino y a base de traiciones, dudosas alianzas y como no mucha sangre logro hacerse con el control de las calles de esta ciudad. Todos los que viven en los suburbios saben que en su última aventura logro cierto tesoro a costa de sus compañeros, su grupo logro infiltrarse en la fortaleza de un jefe orco que amenazaba al señor de estas tierras el duque Lugger Von Lighton III y este había puesto un precio muy suculento por la cabeza de ese orco y de sus generales, justo cuando los viejos compañeros lograron su cabeza, Zegal les atrajo hacia una emboscada y allí mismo les dio muerte, se dice que lo último que vieron antes de morir es la maliciosa sonrisa del viejo mostrando sus incisivos hechos de oro que le daban aspecto de rata.
con el dinero de la recompensa mas los tesoros que poseían los orcos y todo el dinero, joyas y unos cuantos artefactos mágicos que fue atesorando consiguió hacerse por fin con el control de las calles de la ciudad, si el duque controla estas tierras sin duda esa vieja rata controla esta ciudad, si una aguja callera al suelo el sería el primero en enterarse y si no caía tal y como él quiere enseguida lograría que se arrepintiera de haberse caído, evidentemente como ratero que soy también he tenido encontronazos con sus matones y francamente no quiero volverlos a tener, sus exigencias eran sencillas un 5% de tus ganancias y eras perfectamente libre de hacer lo que quieras exceptuando claro está el meter las narices en sus "negocios" sean cuales fueran, un precio abusivo sí, pero a cambio conseguías una relativa tranquilidad de movimiento y si tenias algún encontronazo con la ley te proporcionaba un sitio para esconderse, el 5% te lo hacían entregar cada día al anochecer, en las calles siempre habían algunos de sus hombres que tanto podrían ser supuestos aventureros o caza recompensas como taberneros o tenderos e incluso se conoce de algún soldado que recibía un sobre-sueldo de la vieja rata por informar o directamente arrestar si lo veía oportuno, de manera que siempre sabían dónde estaban los rateros que no pertenecían a su cofradía o cuantas bolsas habían afanado, por supuesto si tu habilidad o tu rostro era atractivo para el siempre tenias un puesto dentro de su banda, yo mismo he recibido numerosas ofertas de su parte, ofertas he de reconocer que muy generosas pero... no es que tenga lo que se dice muchas ganas de trabajar para él ni mucho menos de ser su juguete nocturno como para unirme a su cofradía, digamos que es algo que prefiero evitar, aun con todas las promesas y lujos que me prometía, que no era precisamente poco, por lo que se sabe de él hay tres cosas en la vida que ansia con fuerzas, una es el oro, otra los jóvenes muchachos y chiquillas cuyo rostro encuentre de su gusto y por ultimo y no menos importante las cosas únicas en el mundo y bueno por lo visto reúno las tres.
Soy un buen ladrón así que hasta ahora he podido llenar mis bolsillos cada día y con ese dinero he podido incluso pasar las noches en la cómoda y caliente cama de una posada, barata eso sí pero posada, al fin y al cabo cuando pasas mucho tiempo durmiendo en el suelo cualquier colchón te hace sentir como si durmieras entre los brazos de una Valkiria, el atractivo... bueno no soy mucho de presumir pero pese a mi juventud estoy orgulloso de que no he tenido que pagar para disfrutar de los encantos de una mujer, el oro no crece en los arboles como para perderlo en una sola noche y bueno... único... digamos que no abundan los humanos de pelo blanco como la nieve virgen, en un principio pensé que quizás fuera hijo de algún hombre de una tribu del norte pero quedo descartado cuando conocí a una mujer de una de esas tribus y mientras que en mi caso solo el pelo de mi cabeza es blanco las cejas y demás son de un color normal, un tono castaño claro, mientras que en las tribus del norte su pelo es blanco en todas partes y remarco TODAS partes, por otra parte mis orígenes no me importan demasiado, nunca he conocido a mis padres y si me dejaron tirado en la calle seguro que tampoco fueran gente a la que merezca la pena conocer,
lo único que sé es que una mujer me recogió de la calle, me cuido hasta los ocho años y que una noche desapareció de golpe. Lo malo es que ni siquiera recuerdo el rostro de aquella mujer, lo único que recuerdo fueron sus palabras el ultimo día que la vi
"vivirás, crecerás, te harás fuerte y algún día veras cosas que jamás nadie habrá visto, lograras hazañas impensables, tienes un gran destino que se te presentara, mantente vivo hasta entonces y luego decidirás"
je, cualquiera diría que fuera a convertirme en un héroe legendario que mata dragones a eructos y barre ejércitos a base de cuescos, francamente no me interesa la vida de héroe, de todos es sabido que los héroes no cobran y sin dinero vuelta a dormir en un frio suelo lleno de mierda y vamos es algo de lo que últimamente me estoy hartando bastante.
Uff algo tengo que hacer, en las calles ya soy demasiado conocido y no logro un botín suficiente, unirme a la vieja rata es algo completamente impensable y bueno los grupos de aventureros que han alquilado mis servicios como saltatrampas han resultado ser siempre unos completos inútiles con los que apenas lograba nada, por regla general los buenos grupos suelen tener ya un saltatrampas al cual conocen desde hace tiempo y del cual tienen una mínima confianza, normalmente solo me contratan grupos de novatos que necesitan a alguien como yo para sus incursiones en mazmorras, ruinas antiguas o fortalezas, o completos novatos idiotas que creen que conseguirán dinero y fama fácilmente metiendo las narices en algo que les queda demasiado grande y necesitan a alguien para completar su grupo y lanzarse al mundo, de todas formas algo tenía que hacer o ya me veía rebuscando entre la basura en busca de algo que llevarme a la boca.
Nada más salir a la calle me encontré a Dabrig un viejo compañero al que hacía tiempo que no veía y bueno tampoco me entusiasmaba demasiado volverle a ver, a diferencia de mi, el ansiaba trabajar para la vieja rata ya que decía que respaldado por la cofradía lograría reunir el suficiente dinero para poder montar su propia cofradía en alguna ciudad vecina y así poder hacerse con el poder y la fortuna que siempre había deseado, por desgracia para el nadie quería estar mucho tiempo cerca suyo, era demasiado propenso a traicionar a los que son demasiado poco discretos como para confesarle algún secreto, sobre todo si ese secreto viene unido a una buena cantidad de oro y precisamente por eso es por lo que la vieja rata nunca le ofreció unirse a la cofradía aunque todos en este mundillo saben que es bueno, jodidamente bueno, durante algún tiempo llegamos incluso a competir por quien conseguía un botín mayor cuando no éramos más que unos críos, una idea estúpida al fin y al cabo viendo los resultados.
Dabrig se dirigió hacia mí con una gran sonrisa, Dios como odiaba cuando sonreía de esa manera, por lo general era su sonrisa de “he conseguido algo bueno y vengo a restregártelo por los morros”.
Me conto que había logrado un trabajo para la cofradía, la recompensa que la vieja rata daba era grande inusualmente grande así que debía ser un asunto realmente serio y también jodidamente peligroso, francamente no entiendo a que venía tanta excitación, vale que nuestro trabajo siempre ha sido peligroso pero tampoco es el caso de lanzarse a la boca de un dragón por unas monedas.
Después de desearle suerte se fue a toda prisa mientras murmuraba para algo para sí sin dejar esa estúpida sonrisa, yo por mi parte me tocaba intentar conseguir por enésima vez aunque sea unas pocas monedas de cobre suficientes para al menos comer hoy.
Primero me estuve un rato paseando por la calle del mercado, como ya paso la última vez que pase por allí a la que una tendera me vio dio la alarma y tuve que salir de allí corriendo perseguido por tenderos y algunos clientes a los que por lo que parecía por sus caras que algún otro ya había dado buena cuenta de sus bolsas y me tocaba pagarlo a mí, lo sé, soy un idiota por acercarme tan descaradamente a una zona de caza para muchos rateros, pero qué coño, tenía hambre y a estas horas de la mañana me conformaba mas con hurtar un par de manzanas que las escasas monedas que pudieran llevar ese atajo de idiotas, hay sitios mucho mejores para conseguir bolsas mas llenas, eso sí aún era pronto para ello.
Justo al girar mi cuarta esquina para ver si despistaba a mis perseguidores una mano tiro de mí y me metió dentro de una casa, por un momento me temí que ya me habían atrapado y el castigo por robo en esa ciudad se castigaba primero con un mes de cárcel si era tu primera vez, 10 latigazos en público si es la segunda y si era la tercera vez te cortaban las manos directamente, pero en cuanto vi el anillo que lucía ese hombre empecé a desear que me hubieran atrapado mis perseguidores, el anillo era un sello de hierro del cual salía un diminuto pincho de oro, ese era el símbolo de que pertenecían a la cofradía de la vieja rata. Al lado del hombre que me dio el tirón había otro hombre muy delgaducho, ya los tenia vistos de antes eran los “Siameses” no, no eran gemelos siameses ni nada parecido de echo eran como la noche y el día, el uno era tremendamente inmenso, si fuera grande diría que era grande este era “tremendamente inmenso” el típico armario que tala arboles a puñetazos, si alguien fuera capaz de algo así, la vieja rata le corto la lengua hace tiempo por ver algo que no debía haber visto, el otro sin embargo era bastante delgaducho y chiquitajo tenía una nariz muy larga, un cuerpo huesudo y hablaba condenadamente rápido en ocasiones a uno le costaba entender lo que decía, estos eran los “recaudadores de impuestos” y hombres de confianza de la vieja rata, también los solía utilizar para hacer circular los trabajos que ofrecía la cofradía, siempre iban los dos juntos así que se habían ganado el sobrenombre de “Los Siameses”, lo admito, en esta ciudad no hay nadie lo que se dice original para los apodos.
El más pequeño de los dos se me acerco con una sonrisa malévola, por lo visto la vieja rata quería verme lo cual nunca hace gracia pero bueno, visto que hoy no estaba la cosa como para pasearse por las calles si me ofrecía algún trabajo mínimamente interesante podría aceptarlo y con su recompensa podría al menos pasar tranquilo unos cuantos días, al menos hasta que se olvidaran un poco de mi en la ciudad.
Al cabo de un rato, más que nada por seguridad salimos de aquella casa y me llevaron hasta la guarida de la cofradía, la entrada a dicha guarida estaba escondida detrás de la chimenea de una gran habitación del burdel más lujoso de la ciudad la cual para que te dejen usar dicha habitación aparte de tener que pagar una gran suma de dinero la mandamás debía conocerte bien, vamos ser uno de sus clientes más selectos Aparte de sus negocios dudosos la cofradía poseía algunos cuantos negocios menos dudosos o como mínimo menos peor vistos por la gente.
Tras abrir el pasadizo bajamos por unas escaleras de caracol, descendimos durante un buen rato, el escondite de la cofradía estaba muy por debajo del suelo, entre las vueltas que daban las escaleras y el olor que emanaba de abajo, mezcla de inciensos, algunas plantas de esas de por qué coño no me siento la cara y el hecho de que al estar bajo tierra no había ni una jodida ventana me sentía muy mareado, una vez llegamos abajo del todo y recorrimos un corto pasillo vi el típico gorila custodiando una pequeña puerta, a la que vio a mis acompañantes les pregunto
-que les trae al templo- el pequeñajo se acerco y le contesto -la paz que proporcionan sus claustros- y dicho esto el gorila abrió la puerta, una curiosa contraseña la que habían elegido esa semana, por seguridad cambiaban la contraseña cada semana y no siempre el mismo día, aunque sin duda era mejor que la anterior contraseña, el gorila preguntaba quién va y tenias que responder la reina de las flores...
Nada más entrar nos encontramos en una pequeña sala de la cual habían otras 3 puertas, en el medio de la sala habían 4 hombres jugando a los dados sobre una mesa uno de ellos se me acerco y me ordeno que le diera mis armas así que lentamente me despoje de mi espada corta, la daga que llevaba en la parte de atrás del cinto, el cuchillo que escondía en la bota y unos pocos cuchillos lanzables que uso cuando la situación lo requiere, una vez entregadas todas mis armas el hombre entro por la puerta de la derecha y las dejo ahí y acto seguido volvió a su partida sin ni siquiera mediar palabra con los Siameses, me guiaron por la puerta central que comunicaba esta vez con una gran sala llena de muñecos de madera con unos círculos pintados en las partes vitales a modo de diana los cuales servían de entrenamiento para sus miembros y más adelante un pequeño círculo donde unos simples críos luchaban con unas espadas y dagas de madera, la vieja rata los entrenaba bien desde jóvenes después de esa sala llegamos a otra, esta también estaba llena de muñecos de madera pero esta vez en vez de círculos pintados llevaban unos cinturones con unas bolsas atadas al lado de unos cascabeles, estos se usaban para entrenar en las artes del carterismo, la cosa era sencilla tenias que coger la bolsa sin que sonaran los cascabeles, en la cabeza de los muñecos habían escritos unos números del 1 al 12 que representaba el nivel de dificultad de cada muñeco, hacia algún tiempo pague a la vieja rata para poder usar sus salas de entrenamiento para mejorar mis habilidades, si, el tío sabia sacar dinero hasta de debajo de las piedras dejando que por unas cuantas monedas los rateros que conocía podían usar sus instalaciones para instruirse, recuerdo el tiempo que pase en esa sala, me costó pero logre afanar la bolsa del muñeco del nivel de dificultad 8, con eso juzgue que era suficiente para estas calles, aparte cuanto mejor entrenamiento te proporcionaban más caro era y como ya he dicho antes el dinero no crece de los arboles, pasamos unas cuantas salas de entrenamiento y tras bajar por unas cortas escaleras llegamos a una gran sala, en dicha sala habían un montón de cojines enormes en el suelo y a unos cuantos hombres y mujeres tumbados fumando de unas pipas de las cuales salía un extraño humo violeta, conocía a algunos de los rostros de la gente que había en esa sala, sin querer solté en voz alta
-¡anda!, las trabajadoras de la casa de arriba han dejado a sus hijos en la guardería-
por suerte para mi estaban demasiado colocados como para percatarse de mi comentario, de hecho dudo que ni siquiera se hubieran percatado de mi presencia allí, tan solo estar ahí el humo podría haber dejado KO a cualquiera si no fuera por unas mascarillas que nos proporciono un hombre a la entrada de la sala, una vez puesta la mascarilla podía respirar sin notar siquiera el olor de esas hierbas, desde luego a la vieja rata no le interesaba que sus guardias se colocaran con el ambiente de esa sala e hizo encantar unas mascaras para que estuvieras donde estuvieras lo que respiraras sea solo aire, al fondo de la sala había unas escaleras que daban a un balcón y en el balcón otros dos guardias, subimos las escaleras y el chiquitajo le dijo a uno de los guardias que tenían que hablar con Zegal para traerme ante él, el guardia saco una llave que llevaba atada a un collar que llevaba al cuello y con ella abrió la puerta, tras atravesarla llegamos a una pequeña habitación donde habían otros dos guardias custodiando otra puerta y se repitió lo mismo que en la anterior, habían 14 puertas en total con dos guardias por puerta, cada par de guardias poseían la llave que abría la puerta que custodiaban y solo esa, la ultima llave, la que daba a los aposentos solo la tenía la propia vieja rata, cuando llegamos a la ultima puerta el grandullón llamo con tres fuertes golpes y el chiquitajo chillo
-traemos a Tenan tal y como ordeno, mi señor- la puerta se abrió lentamente y nos encontramos a una mujer muy atractiva de gran exuberancia con una larga melena color ébano atada con un coletero de plata en una coleta alta, vestía una muy fina túnica de color verde que transparentaba muchísimo permitiendo ver todos sus encantos y sus hermosas curvas, la cual fue diseñada expresamente para que incluso el hombre más casto se volviera loco de deseo, con un cinturón plateado que más que para sujetar era más bien un adorno que servía para ceñir la túnica a su impresionante cuerpo, la mujer miro a los Siameses y luego me miro a mi y me lanzo una hermosa sonrisa la cual me hubiera derretido si no fuera porque al encontrarse nuestras miradas vi en sus ojos el más absoluto vacio, seguramente había abusado tanto de las drogas que había perdido por completo la noción de quien era o que hacia allí, tan solo sonreía y obedecía todos los caprichos de su amo, esa maldita rata. Nos encontrábamos esta vez en una sala llena de cojines y colchones de plumas y tumbados sobre ellos mujeres, jóvenes muchachos y chiquillas desnudas, drogadas, borrachas o en proceso, estos eran los aposentos y harén privados del jefe de la cofradía, al fondo de esa sala sentado en un trono estaba la vieja rata, vestía con unas lujosas ropas de seda y terciopelo de color amarillo y oro viejo e iba ataviado con muchas joyas, ostentosos anillos en los dedos de las manos y los pies, brazaletes de oro, collares que lucían grandes medallones y gemas preciosas y unos enormes pendientes de aro de oro que lucía en las orejas, en el centro del labio superior tenía un corte a través del cual se podían ver sus incisivos de oro lo cual le daba el aspecto de rata del cual salía el sobrenombre de “rata”, como he dicho antes no somos muy originales para los apodos en esta ciudad.
Me acerque al trono despacio e incline la cabeza levemente a modo de reverencia, convenía ser respetuoso con el si querías que la cabeza continuara pegada a tu cuerpo, la vieja rata me miro y sonrió maliciosamente -mmm si tenemos aquí al joven ratero Tenan, he oído que últimamente no has conseguido un botín lo que se dice apropiado a tus gustos- dijo mientras sonreía, argg me hubiera encantado saltar a su cuello y cortarle la cabeza en ese momento, cosa que no hubiera sido para nada recomendable, en vez de eso metí las manos en mis bolsillos y le conteste -al grano Zegal, ¿me has llamado para ofrecerme algún trabajo no?, te escucho- convenía ser cortes, pero no soy ni un pelota ni un gilipoyas ni mucho menos quería que estuviese encantado de iniciar una charla conmigo, la vieja rata soltó una carcajada -tan encantador como siempre Tenan, sí, tengo un trabajo para ti, eres un buen ratero y para este trabajo necesitaría a alguien de fuera de la cofradía, aparte de que entre todos los rateros que hay en esta ciudad eres el único que nunca se ha dejado comprar con ningún lujo, eres como diría... un gato callejero rodeado de ratones, por eso si te encargo este trabajo a ti se que lo cumplirás a rajatabla-
eso ya me dejo muerto, supongo que debía tomarme sus palabras como un cumplido pero me sorprendió cuando dijo que preferiría usar a alguien de fuera de la cofradía, cuando se de sobras que dentro de esta hay gente mucho más hábil que yo, algo mas había en todo esto sin duda -¿y bien? ¿cuanto ofreces por el trabajo?- en este mundo, al contrario que con los trabajos que ofrecían nobles de baja casta, petimetres o gente de cual procedencia o identidad no convenía saber, el contratante ofrecía un dinero base para despertar la atención del contratado y después de la explicación del trabajo se regateaba si se veía conveniente, con el dinero inicial se llamaba la atención y servía para mostrar el tipo de trabajo y la peligrosidad que traía consigo y con el regateo servía tanto como para fijar el precio final como para mostrar si eras lo suficientemente vivo como para poder cumplir con el objetivo, evidentemente el contratante tenía un precio máximo así que tampoco convenía pedir más de lo que debías, nunca conviene mostrar demasiada codicia o podías perder el trabajo -50 monedas de oro por un trabajo bien fino, nadie debe verte y en el caso de que así fuera deberías ser letal y rápido a la hora de deshacerte del cadáver, cosa que por el aprecio que te tengo espero que no tengas que llegar a hacer- eso ya me mato, ¡¡¡50 piezas de oro!!! en mi vida nunca había visto esa cantidad de dinero en una bolsa, normalmente por un trabajo ofrecían máximo unas 90 monedas de cobre, los trabajos más peligrosos ya se pagaban con hasta 8 monedas de plata, pero 50 de oro era ya una cantidad de dinero brutal, con semejante dinero no tendría que preocuparme por nada durante bastantes meses, evidentemente se trataba de algo jodidamente peligroso, algo de lo que debería negarme pero estaba claro por las maneras que me trajo hasta allí que no me quedaba otra que aceptar así que simplemente asentí esperando a escuchar de que se trataba, la vieja rata saco entonces un trozo de cuero enrollado de su túnica y se lo tendió a un muchacho que estaba sentado a su lado el cual tras cogerlo se levanto y me lo dio
–a dos horas de la puerta este de la ciudad en dirección nordeste encontraras un rio, remóntalo y llegaras hasta un pequeño salto de agua, atraviesa el rio, no te preocupes no es demasiado acaudalado, podrás cruzar sin problemas, sigue recto y a los pocos metros encontraras una cueva, dentro de la cueva si buscas bien encontraras una entrada oculta dentro de la cueva, tu misión es simplemente hacer un mapa de lo que encontraras al atravesar dicha entrada, no toques nada de ahí simplemente limítate a hacer un mapa exacto del lugar y anota todo lo que hay allí, no escatimes en detalles de lo que encuentres, si hay una mesa con un plato y en el plato 4 guisantes quiero que lo anotes-
un mapa, el trabajo trataba de hacer un mapa, ahí había gato encerrado seguro, quizás me enviaba a alguna guarida de bandidos que le estaban haciendo la competencia o algo por el estilo, pero en el caso de que así fuera tan solo tendría que enviar a unos cuantos de sus hombres a matarlos a todos y traerle sus tesoros, no, aquí había algo mas, pero estaba bastante claro que no le sacaría mucho mas aparte de que no me quedaba otra que aceptarlo, me rasque la barbilla, gesto que solía hacer inconscientemente siempre que me comía la cabeza -y porque me ofreces este trabajo a mí, se de sobras que dentro de la cofradía tienes expertos en espionaje que pueden entrar ahí y te saldría mucho más barato- la vieja rata simplemente contesto esta vez con más seriedad -cierto es que dispongo de gente capaz de entrar y salir de cualquier sitio sin ser vistos pero sin duda eres tu el más indicado al fin y al cabo se de buena tinta que tendrás las manos quietas de encontrar algo que brille no te lanzaras a por ello como un cuervo, aparte de que tienes tu leyenda, eres el único ratero de esta ciudad que paso de la primera pena por robo a la tercera saltándote los latigazos- ahí ya me mato del todo, nunca le conté a nadie lo que ocurrió la vez que me atraparon -y otra cosa, en el caso de que encuentres alguna trampa ahí dentro no la desactives, evítala, asegúrate bien de que nadie sepa que has estado ahí- dicho esto guarde el trozo de cuero en la bolsa que llevaba unida al cinturón donde solía guardar las ganzúas y otras herramientas y con otra leve inclinación de cabeza me gire y me fui de allí, los Siameses me escoltaron hasta la sala donde me requisaron mis armas, y a una señal me devolvieron todas mis pertenencias, tras asegurarme bien de que esas armas fueran las mías y no me las hayan cambiado por algún otras armas de peor calidad me fui de ahí, suelo ser muy cuidadoso con mis armas, digamos que les tengo un cariño especial, justo antes de salir de la cofradía el grandullón de los Siameses me tendió un pequeño frasco con un liquido violeta, el pequeñajo se acerco a mi oído y susurro -esto es una poción de invisibilidad menor, si te la tomas serás completamente invisible durante 15 segundos, ten cuidado si te lo tienes que tomar ya que mientras el efecto dure al igual que nadie podrá verte tu no podrás distinguir apenas lo que hay a tu alrededor, estas pociones siempre tienen un efecto secundario-
por una parte era una ayuda esa poción, pero joder ya que tienen buenos alquimistas podrían haberme dado una poción de invisibilidad de una calidad mayor, la última vez que tome una poción de esas era de grado medio y pude volverme invisible durante 3 minutos eso si lo único que veía eran formas simples mientras me duro el efecto pero en fin, menos da una piedra -otra cosa ¿como lograste pasar de la primera condena a la tercera? Nunca había oído algo así- visto que ya lo sabía la vieja rata ya no me importaba que se sepa o no, de hecho nunca me llego a importar demasiado, solo que suelo mantener mis asuntos propios solo para mí -a la tercera noche que me apresaron, me fugue de la prisión- y dicho esto me gire y me fui de allí, sigo pensando que me hubiera gustado ver el rostro de los Siameses en ese momento, pero sin la mascarilla el olor de ese sitio me estaba volviendo loco, nada más salir del burdel saque un pequeño saquillo de mi bolsa y lo abrí para echarle un vistazo, dentro habían 15 monedas de cobre, la bolsa pertenecía al grandullón de los Siameses, un pequeño pago por el estirón que me había dado cuando me los encontré, me hubiera bastado con una simple señal y encantado me hubiera metido en esa casa para huir del gentío que me perseguía, como matones y chantajistas eran buenos pero eran el objetivo más fácil que me podía encontrar, además ya se dice que si consigues robarle su saquillo a uno de la cofradía el saquillo era tuyo, en fin al menos había solucionado el tema del desayuno.
Lo único bueno de este lugar, es que con la cantidad de aventureros y caza recompensas que vienen en busca de gloria o simplemente para llenarse los bolsillos es medianamente sencillo conseguir algo de dinero de la bolsa de algún incauto o de hacer algún trabajo para aventureros que necesitan de un ratero por sus habilidades digamos más presentables ante la gente. Personalmente no me gusta hurgar en bolsillos ajenos pero desde crio que ha sido algo que se me da bien, condenadamente bien... demasiado bien, quizás sea por eso por lo que últimamente no consigo un botín apenas pasable.
JODER a la que me ven no tardan nada en aferrar sus bolsas como si dentro se escondieran sus propias pelotas, al menos aprendí cierto truco de la cofradía de Zegal las veces que me he visto obligado a trabajar con ellos, esa vieja rata sí que me da asco, llego hace 30 años a esta ciudad con un grupo de aventureros como un simple saltatrampas, durante el tiempo que estuvo trabajando con ellos consiguió reunir dinero y con el dinero formaba en secreto su propia banda, una vez con su banda formada los instruyo en las técnicas más finas del ladrón y el asesino y a base de traiciones, dudosas alianzas y como no mucha sangre logro hacerse con el control de las calles de esta ciudad. Todos los que viven en los suburbios saben que en su última aventura logro cierto tesoro a costa de sus compañeros, su grupo logro infiltrarse en la fortaleza de un jefe orco que amenazaba al señor de estas tierras el duque Lugger Von Lighton III y este había puesto un precio muy suculento por la cabeza de ese orco y de sus generales, justo cuando los viejos compañeros lograron su cabeza, Zegal les atrajo hacia una emboscada y allí mismo les dio muerte, se dice que lo último que vieron antes de morir es la maliciosa sonrisa del viejo mostrando sus incisivos hechos de oro que le daban aspecto de rata.
con el dinero de la recompensa mas los tesoros que poseían los orcos y todo el dinero, joyas y unos cuantos artefactos mágicos que fue atesorando consiguió hacerse por fin con el control de las calles de la ciudad, si el duque controla estas tierras sin duda esa vieja rata controla esta ciudad, si una aguja callera al suelo el sería el primero en enterarse y si no caía tal y como él quiere enseguida lograría que se arrepintiera de haberse caído, evidentemente como ratero que soy también he tenido encontronazos con sus matones y francamente no quiero volverlos a tener, sus exigencias eran sencillas un 5% de tus ganancias y eras perfectamente libre de hacer lo que quieras exceptuando claro está el meter las narices en sus "negocios" sean cuales fueran, un precio abusivo sí, pero a cambio conseguías una relativa tranquilidad de movimiento y si tenias algún encontronazo con la ley te proporcionaba un sitio para esconderse, el 5% te lo hacían entregar cada día al anochecer, en las calles siempre habían algunos de sus hombres que tanto podrían ser supuestos aventureros o caza recompensas como taberneros o tenderos e incluso se conoce de algún soldado que recibía un sobre-sueldo de la vieja rata por informar o directamente arrestar si lo veía oportuno, de manera que siempre sabían dónde estaban los rateros que no pertenecían a su cofradía o cuantas bolsas habían afanado, por supuesto si tu habilidad o tu rostro era atractivo para el siempre tenias un puesto dentro de su banda, yo mismo he recibido numerosas ofertas de su parte, ofertas he de reconocer que muy generosas pero... no es que tenga lo que se dice muchas ganas de trabajar para él ni mucho menos de ser su juguete nocturno como para unirme a su cofradía, digamos que es algo que prefiero evitar, aun con todas las promesas y lujos que me prometía, que no era precisamente poco, por lo que se sabe de él hay tres cosas en la vida que ansia con fuerzas, una es el oro, otra los jóvenes muchachos y chiquillas cuyo rostro encuentre de su gusto y por ultimo y no menos importante las cosas únicas en el mundo y bueno por lo visto reúno las tres.
Soy un buen ladrón así que hasta ahora he podido llenar mis bolsillos cada día y con ese dinero he podido incluso pasar las noches en la cómoda y caliente cama de una posada, barata eso sí pero posada, al fin y al cabo cuando pasas mucho tiempo durmiendo en el suelo cualquier colchón te hace sentir como si durmieras entre los brazos de una Valkiria, el atractivo... bueno no soy mucho de presumir pero pese a mi juventud estoy orgulloso de que no he tenido que pagar para disfrutar de los encantos de una mujer, el oro no crece en los arboles como para perderlo en una sola noche y bueno... único... digamos que no abundan los humanos de pelo blanco como la nieve virgen, en un principio pensé que quizás fuera hijo de algún hombre de una tribu del norte pero quedo descartado cuando conocí a una mujer de una de esas tribus y mientras que en mi caso solo el pelo de mi cabeza es blanco las cejas y demás son de un color normal, un tono castaño claro, mientras que en las tribus del norte su pelo es blanco en todas partes y remarco TODAS partes, por otra parte mis orígenes no me importan demasiado, nunca he conocido a mis padres y si me dejaron tirado en la calle seguro que tampoco fueran gente a la que merezca la pena conocer,
lo único que sé es que una mujer me recogió de la calle, me cuido hasta los ocho años y que una noche desapareció de golpe. Lo malo es que ni siquiera recuerdo el rostro de aquella mujer, lo único que recuerdo fueron sus palabras el ultimo día que la vi
"vivirás, crecerás, te harás fuerte y algún día veras cosas que jamás nadie habrá visto, lograras hazañas impensables, tienes un gran destino que se te presentara, mantente vivo hasta entonces y luego decidirás"
je, cualquiera diría que fuera a convertirme en un héroe legendario que mata dragones a eructos y barre ejércitos a base de cuescos, francamente no me interesa la vida de héroe, de todos es sabido que los héroes no cobran y sin dinero vuelta a dormir en un frio suelo lleno de mierda y vamos es algo de lo que últimamente me estoy hartando bastante.
Uff algo tengo que hacer, en las calles ya soy demasiado conocido y no logro un botín suficiente, unirme a la vieja rata es algo completamente impensable y bueno los grupos de aventureros que han alquilado mis servicios como saltatrampas han resultado ser siempre unos completos inútiles con los que apenas lograba nada, por regla general los buenos grupos suelen tener ya un saltatrampas al cual conocen desde hace tiempo y del cual tienen una mínima confianza, normalmente solo me contratan grupos de novatos que necesitan a alguien como yo para sus incursiones en mazmorras, ruinas antiguas o fortalezas, o completos novatos idiotas que creen que conseguirán dinero y fama fácilmente metiendo las narices en algo que les queda demasiado grande y necesitan a alguien para completar su grupo y lanzarse al mundo, de todas formas algo tenía que hacer o ya me veía rebuscando entre la basura en busca de algo que llevarme a la boca.
Nada más salir a la calle me encontré a Dabrig un viejo compañero al que hacía tiempo que no veía y bueno tampoco me entusiasmaba demasiado volverle a ver, a diferencia de mi, el ansiaba trabajar para la vieja rata ya que decía que respaldado por la cofradía lograría reunir el suficiente dinero para poder montar su propia cofradía en alguna ciudad vecina y así poder hacerse con el poder y la fortuna que siempre había deseado, por desgracia para el nadie quería estar mucho tiempo cerca suyo, era demasiado propenso a traicionar a los que son demasiado poco discretos como para confesarle algún secreto, sobre todo si ese secreto viene unido a una buena cantidad de oro y precisamente por eso es por lo que la vieja rata nunca le ofreció unirse a la cofradía aunque todos en este mundillo saben que es bueno, jodidamente bueno, durante algún tiempo llegamos incluso a competir por quien conseguía un botín mayor cuando no éramos más que unos críos, una idea estúpida al fin y al cabo viendo los resultados.
Dabrig se dirigió hacia mí con una gran sonrisa, Dios como odiaba cuando sonreía de esa manera, por lo general era su sonrisa de “he conseguido algo bueno y vengo a restregártelo por los morros”.
Me conto que había logrado un trabajo para la cofradía, la recompensa que la vieja rata daba era grande inusualmente grande así que debía ser un asunto realmente serio y también jodidamente peligroso, francamente no entiendo a que venía tanta excitación, vale que nuestro trabajo siempre ha sido peligroso pero tampoco es el caso de lanzarse a la boca de un dragón por unas monedas.
Después de desearle suerte se fue a toda prisa mientras murmuraba para algo para sí sin dejar esa estúpida sonrisa, yo por mi parte me tocaba intentar conseguir por enésima vez aunque sea unas pocas monedas de cobre suficientes para al menos comer hoy.
Primero me estuve un rato paseando por la calle del mercado, como ya paso la última vez que pase por allí a la que una tendera me vio dio la alarma y tuve que salir de allí corriendo perseguido por tenderos y algunos clientes a los que por lo que parecía por sus caras que algún otro ya había dado buena cuenta de sus bolsas y me tocaba pagarlo a mí, lo sé, soy un idiota por acercarme tan descaradamente a una zona de caza para muchos rateros, pero qué coño, tenía hambre y a estas horas de la mañana me conformaba mas con hurtar un par de manzanas que las escasas monedas que pudieran llevar ese atajo de idiotas, hay sitios mucho mejores para conseguir bolsas mas llenas, eso sí aún era pronto para ello.
Justo al girar mi cuarta esquina para ver si despistaba a mis perseguidores una mano tiro de mí y me metió dentro de una casa, por un momento me temí que ya me habían atrapado y el castigo por robo en esa ciudad se castigaba primero con un mes de cárcel si era tu primera vez, 10 latigazos en público si es la segunda y si era la tercera vez te cortaban las manos directamente, pero en cuanto vi el anillo que lucía ese hombre empecé a desear que me hubieran atrapado mis perseguidores, el anillo era un sello de hierro del cual salía un diminuto pincho de oro, ese era el símbolo de que pertenecían a la cofradía de la vieja rata. Al lado del hombre que me dio el tirón había otro hombre muy delgaducho, ya los tenia vistos de antes eran los “Siameses” no, no eran gemelos siameses ni nada parecido de echo eran como la noche y el día, el uno era tremendamente inmenso, si fuera grande diría que era grande este era “tremendamente inmenso” el típico armario que tala arboles a puñetazos, si alguien fuera capaz de algo así, la vieja rata le corto la lengua hace tiempo por ver algo que no debía haber visto, el otro sin embargo era bastante delgaducho y chiquitajo tenía una nariz muy larga, un cuerpo huesudo y hablaba condenadamente rápido en ocasiones a uno le costaba entender lo que decía, estos eran los “recaudadores de impuestos” y hombres de confianza de la vieja rata, también los solía utilizar para hacer circular los trabajos que ofrecía la cofradía, siempre iban los dos juntos así que se habían ganado el sobrenombre de “Los Siameses”, lo admito, en esta ciudad no hay nadie lo que se dice original para los apodos.
El más pequeño de los dos se me acerco con una sonrisa malévola, por lo visto la vieja rata quería verme lo cual nunca hace gracia pero bueno, visto que hoy no estaba la cosa como para pasearse por las calles si me ofrecía algún trabajo mínimamente interesante podría aceptarlo y con su recompensa podría al menos pasar tranquilo unos cuantos días, al menos hasta que se olvidaran un poco de mi en la ciudad.
Al cabo de un rato, más que nada por seguridad salimos de aquella casa y me llevaron hasta la guarida de la cofradía, la entrada a dicha guarida estaba escondida detrás de la chimenea de una gran habitación del burdel más lujoso de la ciudad la cual para que te dejen usar dicha habitación aparte de tener que pagar una gran suma de dinero la mandamás debía conocerte bien, vamos ser uno de sus clientes más selectos Aparte de sus negocios dudosos la cofradía poseía algunos cuantos negocios menos dudosos o como mínimo menos peor vistos por la gente.
Tras abrir el pasadizo bajamos por unas escaleras de caracol, descendimos durante un buen rato, el escondite de la cofradía estaba muy por debajo del suelo, entre las vueltas que daban las escaleras y el olor que emanaba de abajo, mezcla de inciensos, algunas plantas de esas de por qué coño no me siento la cara y el hecho de que al estar bajo tierra no había ni una jodida ventana me sentía muy mareado, una vez llegamos abajo del todo y recorrimos un corto pasillo vi el típico gorila custodiando una pequeña puerta, a la que vio a mis acompañantes les pregunto
-que les trae al templo- el pequeñajo se acerco y le contesto -la paz que proporcionan sus claustros- y dicho esto el gorila abrió la puerta, una curiosa contraseña la que habían elegido esa semana, por seguridad cambiaban la contraseña cada semana y no siempre el mismo día, aunque sin duda era mejor que la anterior contraseña, el gorila preguntaba quién va y tenias que responder la reina de las flores...
Nada más entrar nos encontramos en una pequeña sala de la cual habían otras 3 puertas, en el medio de la sala habían 4 hombres jugando a los dados sobre una mesa uno de ellos se me acerco y me ordeno que le diera mis armas así que lentamente me despoje de mi espada corta, la daga que llevaba en la parte de atrás del cinto, el cuchillo que escondía en la bota y unos pocos cuchillos lanzables que uso cuando la situación lo requiere, una vez entregadas todas mis armas el hombre entro por la puerta de la derecha y las dejo ahí y acto seguido volvió a su partida sin ni siquiera mediar palabra con los Siameses, me guiaron por la puerta central que comunicaba esta vez con una gran sala llena de muñecos de madera con unos círculos pintados en las partes vitales a modo de diana los cuales servían de entrenamiento para sus miembros y más adelante un pequeño círculo donde unos simples críos luchaban con unas espadas y dagas de madera, la vieja rata los entrenaba bien desde jóvenes después de esa sala llegamos a otra, esta también estaba llena de muñecos de madera pero esta vez en vez de círculos pintados llevaban unos cinturones con unas bolsas atadas al lado de unos cascabeles, estos se usaban para entrenar en las artes del carterismo, la cosa era sencilla tenias que coger la bolsa sin que sonaran los cascabeles, en la cabeza de los muñecos habían escritos unos números del 1 al 12 que representaba el nivel de dificultad de cada muñeco, hacia algún tiempo pague a la vieja rata para poder usar sus salas de entrenamiento para mejorar mis habilidades, si, el tío sabia sacar dinero hasta de debajo de las piedras dejando que por unas cuantas monedas los rateros que conocía podían usar sus instalaciones para instruirse, recuerdo el tiempo que pase en esa sala, me costó pero logre afanar la bolsa del muñeco del nivel de dificultad 8, con eso juzgue que era suficiente para estas calles, aparte cuanto mejor entrenamiento te proporcionaban más caro era y como ya he dicho antes el dinero no crece de los arboles, pasamos unas cuantas salas de entrenamiento y tras bajar por unas cortas escaleras llegamos a una gran sala, en dicha sala habían un montón de cojines enormes en el suelo y a unos cuantos hombres y mujeres tumbados fumando de unas pipas de las cuales salía un extraño humo violeta, conocía a algunos de los rostros de la gente que había en esa sala, sin querer solté en voz alta
-¡anda!, las trabajadoras de la casa de arriba han dejado a sus hijos en la guardería-
por suerte para mi estaban demasiado colocados como para percatarse de mi comentario, de hecho dudo que ni siquiera se hubieran percatado de mi presencia allí, tan solo estar ahí el humo podría haber dejado KO a cualquiera si no fuera por unas mascarillas que nos proporciono un hombre a la entrada de la sala, una vez puesta la mascarilla podía respirar sin notar siquiera el olor de esas hierbas, desde luego a la vieja rata no le interesaba que sus guardias se colocaran con el ambiente de esa sala e hizo encantar unas mascaras para que estuvieras donde estuvieras lo que respiraras sea solo aire, al fondo de la sala había unas escaleras que daban a un balcón y en el balcón otros dos guardias, subimos las escaleras y el chiquitajo le dijo a uno de los guardias que tenían que hablar con Zegal para traerme ante él, el guardia saco una llave que llevaba atada a un collar que llevaba al cuello y con ella abrió la puerta, tras atravesarla llegamos a una pequeña habitación donde habían otros dos guardias custodiando otra puerta y se repitió lo mismo que en la anterior, habían 14 puertas en total con dos guardias por puerta, cada par de guardias poseían la llave que abría la puerta que custodiaban y solo esa, la ultima llave, la que daba a los aposentos solo la tenía la propia vieja rata, cuando llegamos a la ultima puerta el grandullón llamo con tres fuertes golpes y el chiquitajo chillo
-traemos a Tenan tal y como ordeno, mi señor- la puerta se abrió lentamente y nos encontramos a una mujer muy atractiva de gran exuberancia con una larga melena color ébano atada con un coletero de plata en una coleta alta, vestía una muy fina túnica de color verde que transparentaba muchísimo permitiendo ver todos sus encantos y sus hermosas curvas, la cual fue diseñada expresamente para que incluso el hombre más casto se volviera loco de deseo, con un cinturón plateado que más que para sujetar era más bien un adorno que servía para ceñir la túnica a su impresionante cuerpo, la mujer miro a los Siameses y luego me miro a mi y me lanzo una hermosa sonrisa la cual me hubiera derretido si no fuera porque al encontrarse nuestras miradas vi en sus ojos el más absoluto vacio, seguramente había abusado tanto de las drogas que había perdido por completo la noción de quien era o que hacia allí, tan solo sonreía y obedecía todos los caprichos de su amo, esa maldita rata. Nos encontrábamos esta vez en una sala llena de cojines y colchones de plumas y tumbados sobre ellos mujeres, jóvenes muchachos y chiquillas desnudas, drogadas, borrachas o en proceso, estos eran los aposentos y harén privados del jefe de la cofradía, al fondo de esa sala sentado en un trono estaba la vieja rata, vestía con unas lujosas ropas de seda y terciopelo de color amarillo y oro viejo e iba ataviado con muchas joyas, ostentosos anillos en los dedos de las manos y los pies, brazaletes de oro, collares que lucían grandes medallones y gemas preciosas y unos enormes pendientes de aro de oro que lucía en las orejas, en el centro del labio superior tenía un corte a través del cual se podían ver sus incisivos de oro lo cual le daba el aspecto de rata del cual salía el sobrenombre de “rata”, como he dicho antes no somos muy originales para los apodos en esta ciudad.
Me acerque al trono despacio e incline la cabeza levemente a modo de reverencia, convenía ser respetuoso con el si querías que la cabeza continuara pegada a tu cuerpo, la vieja rata me miro y sonrió maliciosamente -mmm si tenemos aquí al joven ratero Tenan, he oído que últimamente no has conseguido un botín lo que se dice apropiado a tus gustos- dijo mientras sonreía, argg me hubiera encantado saltar a su cuello y cortarle la cabeza en ese momento, cosa que no hubiera sido para nada recomendable, en vez de eso metí las manos en mis bolsillos y le conteste -al grano Zegal, ¿me has llamado para ofrecerme algún trabajo no?, te escucho- convenía ser cortes, pero no soy ni un pelota ni un gilipoyas ni mucho menos quería que estuviese encantado de iniciar una charla conmigo, la vieja rata soltó una carcajada -tan encantador como siempre Tenan, sí, tengo un trabajo para ti, eres un buen ratero y para este trabajo necesitaría a alguien de fuera de la cofradía, aparte de que entre todos los rateros que hay en esta ciudad eres el único que nunca se ha dejado comprar con ningún lujo, eres como diría... un gato callejero rodeado de ratones, por eso si te encargo este trabajo a ti se que lo cumplirás a rajatabla-
eso ya me dejo muerto, supongo que debía tomarme sus palabras como un cumplido pero me sorprendió cuando dijo que preferiría usar a alguien de fuera de la cofradía, cuando se de sobras que dentro de esta hay gente mucho más hábil que yo, algo mas había en todo esto sin duda -¿y bien? ¿cuanto ofreces por el trabajo?- en este mundo, al contrario que con los trabajos que ofrecían nobles de baja casta, petimetres o gente de cual procedencia o identidad no convenía saber, el contratante ofrecía un dinero base para despertar la atención del contratado y después de la explicación del trabajo se regateaba si se veía conveniente, con el dinero inicial se llamaba la atención y servía para mostrar el tipo de trabajo y la peligrosidad que traía consigo y con el regateo servía tanto como para fijar el precio final como para mostrar si eras lo suficientemente vivo como para poder cumplir con el objetivo, evidentemente el contratante tenía un precio máximo así que tampoco convenía pedir más de lo que debías, nunca conviene mostrar demasiada codicia o podías perder el trabajo -50 monedas de oro por un trabajo bien fino, nadie debe verte y en el caso de que así fuera deberías ser letal y rápido a la hora de deshacerte del cadáver, cosa que por el aprecio que te tengo espero que no tengas que llegar a hacer- eso ya me mato, ¡¡¡50 piezas de oro!!! en mi vida nunca había visto esa cantidad de dinero en una bolsa, normalmente por un trabajo ofrecían máximo unas 90 monedas de cobre, los trabajos más peligrosos ya se pagaban con hasta 8 monedas de plata, pero 50 de oro era ya una cantidad de dinero brutal, con semejante dinero no tendría que preocuparme por nada durante bastantes meses, evidentemente se trataba de algo jodidamente peligroso, algo de lo que debería negarme pero estaba claro por las maneras que me trajo hasta allí que no me quedaba otra que aceptar así que simplemente asentí esperando a escuchar de que se trataba, la vieja rata saco entonces un trozo de cuero enrollado de su túnica y se lo tendió a un muchacho que estaba sentado a su lado el cual tras cogerlo se levanto y me lo dio
–a dos horas de la puerta este de la ciudad en dirección nordeste encontraras un rio, remóntalo y llegaras hasta un pequeño salto de agua, atraviesa el rio, no te preocupes no es demasiado acaudalado, podrás cruzar sin problemas, sigue recto y a los pocos metros encontraras una cueva, dentro de la cueva si buscas bien encontraras una entrada oculta dentro de la cueva, tu misión es simplemente hacer un mapa de lo que encontraras al atravesar dicha entrada, no toques nada de ahí simplemente limítate a hacer un mapa exacto del lugar y anota todo lo que hay allí, no escatimes en detalles de lo que encuentres, si hay una mesa con un plato y en el plato 4 guisantes quiero que lo anotes-
un mapa, el trabajo trataba de hacer un mapa, ahí había gato encerrado seguro, quizás me enviaba a alguna guarida de bandidos que le estaban haciendo la competencia o algo por el estilo, pero en el caso de que así fuera tan solo tendría que enviar a unos cuantos de sus hombres a matarlos a todos y traerle sus tesoros, no, aquí había algo mas, pero estaba bastante claro que no le sacaría mucho mas aparte de que no me quedaba otra que aceptarlo, me rasque la barbilla, gesto que solía hacer inconscientemente siempre que me comía la cabeza -y porque me ofreces este trabajo a mí, se de sobras que dentro de la cofradía tienes expertos en espionaje que pueden entrar ahí y te saldría mucho más barato- la vieja rata simplemente contesto esta vez con más seriedad -cierto es que dispongo de gente capaz de entrar y salir de cualquier sitio sin ser vistos pero sin duda eres tu el más indicado al fin y al cabo se de buena tinta que tendrás las manos quietas de encontrar algo que brille no te lanzaras a por ello como un cuervo, aparte de que tienes tu leyenda, eres el único ratero de esta ciudad que paso de la primera pena por robo a la tercera saltándote los latigazos- ahí ya me mato del todo, nunca le conté a nadie lo que ocurrió la vez que me atraparon -y otra cosa, en el caso de que encuentres alguna trampa ahí dentro no la desactives, evítala, asegúrate bien de que nadie sepa que has estado ahí- dicho esto guarde el trozo de cuero en la bolsa que llevaba unida al cinturón donde solía guardar las ganzúas y otras herramientas y con otra leve inclinación de cabeza me gire y me fui de allí, los Siameses me escoltaron hasta la sala donde me requisaron mis armas, y a una señal me devolvieron todas mis pertenencias, tras asegurarme bien de que esas armas fueran las mías y no me las hayan cambiado por algún otras armas de peor calidad me fui de ahí, suelo ser muy cuidadoso con mis armas, digamos que les tengo un cariño especial, justo antes de salir de la cofradía el grandullón de los Siameses me tendió un pequeño frasco con un liquido violeta, el pequeñajo se acerco a mi oído y susurro -esto es una poción de invisibilidad menor, si te la tomas serás completamente invisible durante 15 segundos, ten cuidado si te lo tienes que tomar ya que mientras el efecto dure al igual que nadie podrá verte tu no podrás distinguir apenas lo que hay a tu alrededor, estas pociones siempre tienen un efecto secundario-
por una parte era una ayuda esa poción, pero joder ya que tienen buenos alquimistas podrían haberme dado una poción de invisibilidad de una calidad mayor, la última vez que tome una poción de esas era de grado medio y pude volverme invisible durante 3 minutos eso si lo único que veía eran formas simples mientras me duro el efecto pero en fin, menos da una piedra -otra cosa ¿como lograste pasar de la primera condena a la tercera? Nunca había oído algo así- visto que ya lo sabía la vieja rata ya no me importaba que se sepa o no, de hecho nunca me llego a importar demasiado, solo que suelo mantener mis asuntos propios solo para mí -a la tercera noche que me apresaron, me fugue de la prisión- y dicho esto me gire y me fui de allí, sigo pensando que me hubiera gustado ver el rostro de los Siameses en ese momento, pero sin la mascarilla el olor de ese sitio me estaba volviendo loco, nada más salir del burdel saque un pequeño saquillo de mi bolsa y lo abrí para echarle un vistazo, dentro habían 15 monedas de cobre, la bolsa pertenecía al grandullón de los Siameses, un pequeño pago por el estirón que me había dado cuando me los encontré, me hubiera bastado con una simple señal y encantado me hubiera metido en esa casa para huir del gentío que me perseguía, como matones y chantajistas eran buenos pero eran el objetivo más fácil que me podía encontrar, además ya se dice que si consigues robarle su saquillo a uno de la cofradía el saquillo era tuyo, en fin al menos había solucionado el tema del desayuno.
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