Ya era bien entrado el medio día y habíamos decidido descansar un rato para comer, Martin y yo habíamos acabado de recoger leña para la hoguera y la estábamos preparando cuando Angërel volvió cargando con un jabalí a cuestas, el cual el mismo se encargo de cocinarlo mientras los demás nos sentamos al rededor de la hoguera, sin duda el sabor de ese jabalí era mucho mejor que el de la carne que llevaba en mi bolsa la cual era mejor guardar para cuando no pudiéramos pararnos a cocinar o a cazar.
Los ánimos aun estaban bastante altos lo cual me permitio conocer un poco mas a mis nuevos compañeros, al principio me pareció raro que encendiéramos la hoguera usando sílex y yesca teniendo un mago con nosotros que podría haber encendido el fuego con una de esas famosas bolas de fuego que había oído que lanzaban con sus manos los magos. Descubrí que los llamados magos arcanistas no usaban conjuros de ese estilo, ellos no lanzaban bolas de fuego ni creaban muros de hielo, según las propias palabras de Merphin un mago arcanista domina las energías arcanas y doblegaba el mundo a su alrededor, tanto podían lanzar descargas arcanas usando su bastón como hizo con los ogros como podían teletransportarse al lugar donde quisieran e incluso decía que podían cambiar la forma de todo aquello que les rodeara, tanto sea transformar una montaña en una lujosa mansión como a un pobre desgraciado en cualquier bestia que concibiera la mente del mago, el mismo se jactaba de que un mago arcanista no es un simple recitador de conjuros si no que era un experto conocedor de las energías arcanas que fluían por este mundo y las manejaba a su antojo. Tras oír esto ultimo Angërel se mofo diciéndole que de haberlo sabido no habría tenido que ir a cazar, que para la próxima vez podríamos haber comido unas cuantas piedras transformadas en suculentos manjares gracias a esas poderosas energías arcanas lo cual provocó la risa del resto, de golpe una luz brillo fugazmente de un cristal violeta que había colocado al extremo superior del bastón del mago y el trozo de carne que sujetaba el elfo en la mano desapareció de sus manos para ser teletransportado a unos centímetros encima de su cabeza cayendole encima
-no te burles de las energías arcanas Angërel, e visto con mis propios ojos el poder que tienen, e aprendido sobre ellas desde mi mas tierna infancia y te aseguro que burlarte de ellas delante de un mago arcanista te puede acarear problemas ¿no querrás acabar convertido en un cerdo por toda tu larga vida?-
bromeo Merphin siguiéndole el juego a Angërel. Cuando pregunte como había echo eso sin recitar ningún conjuro explico que los magos arcanistas no necesitaban recitar conjuro alguno ya que ellos no aprendían conjuros, si no que aprendían a ver y sentir la energía a su alrededor y la manejaban como si se tratara de un pintor pintando sobre un lienzo con su pincel. Tras decir esto ultimo Meprhin empezó a usar evasivas a todas mis preguntas por lo cual me dejo claro que prefería no desvelar los secretos de su magia a un simple curioso.
Todo ese asunto de la magia me parecía muy curioso, no lograba entender como unas simples palabras o el movimiento de un bastón o varita podían hacer cosas tan increíbles como había visto y oído, en todo caso no esperaba aprender nunca a hacer cosas así pero en el fondo tampoco no me hubiera importado demasiado poder teletransportarme a un lugar seguro cuando me perseguían o transformar piedras en comida como había dicho Angërel.
Todo y que con sus temas personales y con los secretos de sus poderes era un tipo bastante callado Merphin resulto ser bastante cordial, al principio me pareció que era el típico estirado taciturno ya que se solía mantener a distancia del grupo durante las marchas y jamas hablaba si no le hablabas tu primero, también estaba el echo de que no se echaba para atras esa gran capucha ni siquiera para comer, lo cual hacia que apenas se pudiera ver el rostro que ocultaba, cuando miraba hacia otro lado o se concentraba en su comida intentaba ver lo que escondía detrás de ella sin apenas ningún éxito, apenas pude ver que los trozos de piel como la barbilla que se le podía ver a pesar de su indumentaria eran de un tono mas oscuro que el color de la piel de sus manos lo cual supuse que quizás intentaba ocultar alguna cosa de su rostro que por lo que había oído de el propio Merphin sobre lo que se puede lograr con la magia arcana quizás hubiera sido marcado por un accidente que hubiera tenido de joven o que quizás otro aprendiz de su academia arcana se habría cobrado algún tipo de venganza por algún problema que haya habido entre ellos, en todo caso tenia claro que hoy no lo iba a descubrir.
El otro que me parecía aun mas extraño y huraño que el mago era ese extraño sacerdote llamado Tharuk, al contrario que la del mago, la túnica del sacerdote estaba muy sucia y descuidada y aunque no llevaba capucha tenia todo el cuerpo cubierto de vendas tanto la cabeza como las manos lo cual me impedía conocer su rostro, Tharuk se movía con soltura así que no estaba herido ni nada así que lo mas probable es que al igual que Merphin Tharuk intentara ocultar algo en su cuerpo, pensé que quizás ni siquiera fuera humano pero por lo que había oído de los clérigos de Felania, diosa de la curación, sus sacerdotes normalmente solían ser humanos o altos elfos y francamente Tharuk no tenia el aspecto delgado y atlético de un elfo sea del tipo de elfo que fuera, con este fue muchisimo mas difícil sacarle palabra alguna sobre el, no había manera de que abriera la boca para nada mas que comer aprobechando una pequeña abertura a la altura de la boca en sus vendajes, tras múltiples preguntas que no logre que fueran contestadas decidí tirar la toalla de momento no sin antes quejarme de que no se le viera por ningún lado durante la batalla anterior, justo al comentarle eso el sacerdote mi miro con el único ojo que no tenia cubierto por vendas y por fin abrió la boca para hablar
-soy un sacerdote de Felania y por lo tanto sigo la senda de la curación, en la senda de mi señora no hay lugar para provocar dolor ni muerte a ninguna criatura de este mundo de manera que en combate no podemos dañar pero tampoco ser dañados, el poder de la gran Felania a la que sirvo con honor logra sanar con mayor efectividad y rapidez que cualquier otro dios y nos protege de que suframos daño alguno y deberías estar agradecido joven saltatrampas, gracias a que la gran Felania escucho las plegarias que recite durante ese combate mi señora os otorgo a todos la fuerza necesaria para salir victoriosos. Creeme cuando te digo que si no hubiera sido por ella no os hubiera resultado tan fácil salir de ese percal-
estaba claro que tocarle ese tema le había enfadado mucho por su contestación, a su vez me quedo claro que su único tema de conversación trataría sobre su diosa y aunque la diosa de la curación tenia toda mi simpatía, esta no era una senda que quisiera seguir, por lo general yo no seguía la senda de ningún dios todo y que algunos tenían mi simpatía no me habían ayudado mucho en mis problemas cuando eran graves así que tampoco me sentía obligado a honrarles, aunque les respetaba y nunca se me hubiera ocurrido mentarlos y mucho menos delante de un sacerdote, mientras que los seguidores de cualquier dios se les llenaba la boca de orgullo al hablar de ellos, en sus sacerdotes su devoción hacia ellos era tal que daban su vida sin pensarlo por su nombre y les honraban siguiendo su senda al pie de la letra y a cambio los dioses daban su ayuda en los momentos de necesidad cuando les recitaban las pertinentes plegarias, esa devoción que tenían los sacerdotes por sus dioses que hacia que fuesen capaces de lo que sea por honrarles podría llegar a poner a uno nervioso, si se les ocurría tomar control de mas fieles o conquistar territorios podrian desencaderase guerras que podrian acabar con razas enteras, por fortuna existia un pacto que había entre todos los dioses que prohibía que ningún mortal iniciase ninguna guerra contra los protegidos o seguidores de ningún otro dios lo cual impedía que se crearan guerras santas entre templos o ciudades dedicadas a ninguna deidad, pacto que incluso el propio dios de la guerra y el dios de la muerte seguían sin vacilar, esto realmente tranquilizaba bastante pese a que al igual que Tharuk con Felana sus sacerdotes seguían su senda con completa exactitud.
-vamos Tharuk no la tomes con el chico- dijo de golpe Martin con una serena sonrisa
-el muchacho solo tiene la curiosidad propia de su edad, eso no tiene nada de malo-
continuo Angërel. El elfo miro hacia mi y sonrió de manera amable, hasta ahora no había conocido ningún elfo de ningún tipo así que para mi era una criatura muy curiosa, lucia una melena muy lustrosa pese el haber cargado con el jabalí a hombros y cuando me fije bien el tono de su piel no era como el de los humanos, pese a que era tan claro como el de cualquiera de nosotros me percate que tenia un ligero tono oliva muy leve y unos penetrantes ojos de color gris que parecían brillar con luz propia, sabia que los elfos tenían las orejas puntiagudas pero no me imaginaba que además fueran tan largas como para que la punta les llegara hasta lo mas alto de la cabeza, cuando el elfo se dio cuenta de que le estaba observando las orejas se rió levemente y me explico que tan solo las orejas de los Syfrel o como nosotros los llamamos los "elfos de los bosques" tenían tal longitud, en los otros tipos de elfos tanto sus orejas como su aspecto y su piel distaban mucho los unos de los otros y también sus costumbres y se rió diciendo que una vez conoció a un tipo de elfo al que su raza llama "Skarel" o "elfos de montaña" era completamente calvo y tenía unas orejas ridículamente pequeñas. al principio pensé que quizás lo de "elfos" era un nombre que se le daban a algunas criaturas en lengua común pero me explico que aunque no se parecieran en el aspecto físico, todos los elfos habían nacido de la naturaleza lo que hacia que normalmente muchos siguieran la senda del druidismo así que eso les unía a todos y solían llamarse entre los de distinta especie "belyor" que en el dialecto que usan ellos para hablar entre sus pueblos significa "primo".
Cuando le pregunte que hacia un elfo de los bosques tan lejos de ningún bosque me explico que dado que los elfos siempre se habían mantenido encerrados en sus hogares sin saber nada del mundo exterior esto les había acarreado consecuencias terribles, cuando alguna guerra había llegado hasta sus hogares y les pillaba por sorpresa y sin aliados algunas veces perdieron sus hogares y pueblos enteros fueron masacrados, por miedo a que eso les pasara de nuevo hacia muchisimos años que habían decidido que cuando un joven elfo llegara a la mayoría de edad elfica, unos 100 años, este saldría de su hogar, viajaria por el mundo exterior y aprendería de todo aquello que viera en su viaje, a esta tradición se la conocía como "conocer el mundo" y solía llevarles muchos años completarla, habían casos en los que uno dejaba atrás su casa durante muchas décadas y otros incluso ni siquiera volvían a sus hogares, en todo caso los que si que lo hacían cuando volvían a su casa ya considerados adulros eran recibidos con vítores e iban a casa del sabio a contar todo aquello que habían visto y vivido y luego solian narrar sus aventuras a los jóvenes elfos que algún día también saldrían a conocer el mundo siguiendo la tradición. Me contó que hacia apenas un año se encontraba por estas tierras tras varios años deambulando por el mundo cuando fue víctima de una emboscada y que de no ser por Bon y Martin el ahora no estaría vivo así que decidió continuar viendo mundo acompañandolos y prestándoles su ayuda. Tras oír esto los dos aludidos sonrieron a Angërel y le dedicaron una leve inclinación de cabeza en forma de reverencia.
Bon pese a ser el clásico guerrero humano era sin duda el mas dispar de todos debido sobretodo a su aspecto, la armadura que llevaba era increíble y mas increíble aun que la llevara con semejante comodidad. No tengo ni la mas remota idea de como había logrado una de esas famosas y escasas armaduras completas pero fuera de donde fuera que la habia sacado había echo sin duda una adquisición increíble, y parecía tenerle cariño sin duda ya que brillaba como oro y plata a la luz del sol así que sin duda la debía cuidar como si de esos materiales estuviera echa, no obstante los que mas me impresiono fue esa espada, tenia una larga hoja y empuñadura así que al principio pensé que seria un mandoble, pero en el combate con los ogros me di cuenta de que salvo en el momento en el que le corto la cabeza al ogro que derribe con el corte en la pierna cogía semejante espada con una sola mano, un hombre tendría que tener una increíble fuerza en los brazos para manejar dicha espada de esa manera o quizás se trataba de una espada mágica ligera como una pluma aun con su tamaño
-este tipo de espada no la encontraras por aquí, ni tampoco ninguna armadura como la mía- dijo Bon mirándome en cuanto vio que le miraba de arriba a abajo
-tanto la espada como la armadura provienen de muy lejos y la forja de este tipo de espada apenas la conocen unos pocos, pero te puedo asegurar de que no hay mejor espada en este mundo que una "bastarda" chaval-
¿una bastarda, acaso ese era el nombre del tipo de espada? jamas había oído hablar de las "espadas bastardas" y sin duda eso si que despertó toda mi curiosidad ya que siempre me habían gustado las espadas y si de por mi fuera hubiera sido aprendiz del herrero si no estuviera cubierto el puesto. Bon me explico que una espada bastarda es un tipo de espada que pese a su longitud y peso el punto de equilibrio esta milimetricamente calculado para que el peso se repartiera perfectamente por toda el arma siendo posible empuñarla tanto usando una sola mano como agarrándola con ambas, de esta forma podrías llevar un arma de una gran hoja para cercenar a los enemigos con una sola mano y con el otro brazo podrías llevar un escudo sin problemas y en también podrías empuñarla con ambas manos para repartir fuertes mandobles, según decía el, eso la hacia ser un arma perfecta para el combate abierto y que hasta el día que empuño esta espada por primera vez en un lugar al que llamaba la academia de Izlum no se había sentido realmente cómodo con ningún otra arma, aunque allí aprendió a manejar todos los tipos que existen. Cuando le pregunte sobre esa academia su cara se le lleno de nostalgia y exhibió una cálida sonrisa
-la academia de Izlum es una academia de espadachines de otro país a la que mi padre me envió cuando era muy joven, ahí se forjan los mejores guerreros del mundo así que solo aceptan enseñar a aquellos que traigan consigo una recomendación escrita de un antiguo alumno y haya pasado por tres pruebas de admisión, una vez te aceptan te enseñan tanto tecnicas de lucha como los puntos fuertes y débiles de las armas y armaduras, si consigues graduarte con buena nota ahí es cuando eres de verdad un buen guerrero-
por lo que explicaba sin duda este hombre había estado manejando la espada desde bien pequeño quizás siguiendo una tradición familiar de guerreros y posiblemente también explicaba eso de que luciera semejante equipo, todo y aunque hablaba muy cordialmente me daba la sensacion de que en su historia había algo mas que simple tradición ya que la manutención de su armadura era muy muy cara y pese a que no dijo que se tuviera que pagar por aprender en dicha academia, nadie regala nada por pasar unas simples pruebas o el ir recomendado por un ex-alumno. Tras la breve charla con Bon, Martin se levanto y se ato nuevamente la espada al cinto
-bueno ya hemos comido y descansado bastante por ahora, no pararemos hasta el anochecer para a ver si por la mañana llegamos a nuestro destino, no quiero aguaros la animada charla pero no es cuestión de que se nos pases los años aquí sentados-
y dicho esto el grupo se levanto apago la hoguera y tranquilamente reanudo la marcha, en este rato había aprendido mucho de ellos y ya no me cabía ninguna duda que me encontraba con un buen grupo al que posiblemente acompañe durante mucho tiempo, sin duda había algo en ellos que me hacia sentrir comodo, quizás sea por la familiaridad con la que me trataban era lo que hacia que me sintiera a gusto cosa que en la ciudad jamas había logrado, sin duda se esta mucho mas a gusto cuando tienes compañeros a tu alrededor que te trataran como un igual y no se pasan el rato desconfiando o mirando mal a una persona por el echo de que haya que tener que malvivir en las calles con trabajos de ladron.
martes, 13 de abril de 2010
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